Octubre 24, 2017

A manera de balance de la negociación Fecode-MEN

Álvaro Morales Sánchez, Director de Tribuna Magisterial, junio 12 de 2011

Acaba de concluir un importante episodio de la larga batalla que libra el magisterio colombiano para derrotar el modelo neoliberal impuesto a la educación de nuestro país en los últimos veinte años, con una mayor profundización en la primera década de este siglo. En los inicios del presente año el Comité Ejecutivo de la Federación Colombiana de Educadores lanzó una campaña de difusión masiva del pliego de peticiones que discutió y aprobó la Junta Directiva Nacional, el cual fue presentado al gobierno en medio de una multitudinaria movilización el 7 de abril que demostró la acogida y el respaldo que este petitorio suscitó entre los educadores.
El proceso de discusión del pliego de peticiones con el Ministerio de Educación Nacional estuvo caracterizado por la actitud intransigente de los negociadores gubernamentales, encabezados por la propia ministra María Fernanda Campo y su viceministro Mauricio Perfetti, que no aceptaron ni una sola de las peticiones de Fecode en los aspectos relacionados con: la política pública educativa, en la que persiste con su modelo privatizador; la refinanciación del Fondo Nacional de Prestaciones Sociales del Magisterio mediante el reconocimiento y programación del pago del enorme pasivo prestacional que tiene el gobierno con el magisterio, y los aspectos económicos entre los cuales se encontraban la negociación de reajustes salariales que permitan a los maestros recuperar la pérdida de la capacidad adquisitiva generada por más de diez años de ajustes decretados por debajo de la inflación, el establecimiento de un salario de enganche para los nuevos docentes que esté a la altura de las exigencias profesionales que se les hacen para su ingreso al servicio educativo, la eliminación de la odiosa discriminación de los etnoeducadores indígenas a quienes por un decreto oficial se les pagan salarios miserables que ni siquiera tienen en cuenta la formación académica que la gran mayoría de ellos tiene.
Los avances logrados en este proceso se refieren a temas importantes para el gremio como el tratamiento de la situación de los docentes amenazados, los reajustes a la definición y a los porcentajes de los incentivos para docentes que trabajan en zonas de difícil acceso, una sensible disminución de tiempo en el proceso de convocatoria y realización de la evaluación de competencias para ascenso y reubicación salarial de los docentes del 1278, un convenio entre el FNPSM y el Fondo Nacional de Ahorro para dar facilidades de acceso al crédito de vivienda a los docentes y, quizás el más importante de estos avances, la creación de la Comisión Tripartita Gobierno-Congreso-Fecode que habrá de desarrollar la discusión para concertar un proyecto de ley que conduzca a un Estatuto Docente Único.
A la hora de hacer el balance entre lo logrado y lo que no se pudo conseguir, desde Tribuna Magisterial tenemos que decir que salimos de este proceso con un saldo en rojo, que atribuimos, en primer lugar, a la intransigencia del gobierno, que persiste en mantener a rajatabla su modelo neoliberal en el sistema educativo colombiano. En segundo lugar debemos señalar con absoluta claridad que en muchas regiones faltó compromiso y decisión política de los dirigentes para impulsar de verdad la preparación del magisterio para la realización de un paro nacional que de haberse realizado sin duda habría contribuido a lograr mayores avances; sólo en unos pocos departamentos se realizaron con disciplina y convicción las tareas trazadas desde la dirección nacional con miras a lograr la disposición de los maestros para una lucha radical en defensa del pliego de peticiones.
Las evaluaciones que la Junta Nacional realizó casi semanalmente sobre el estado de la preparación del paro arrojaron siempre dudas acerca de la posibilidad de su realización, pues regiones tan importantes como Bogotá, Cundinamarca, Antioquia, Valle, Atlántico y Boyacá, para poner sólo algunos ejemplos, no llegaron nunca a reportar que se encontraban en disposición para realizar el paro y hubiera sido aventurero y liquidacionista decretarlo para obtener una pobre respuesta, pues tan sólo unos pocos departamentos tenían condiciones para participar en una lucha de tal envergadura. A la hora de las movilizaciones casi todas las regiones respondieron en buena forma, quizás con la ilusión de no tener que hacer un cese de actividades y que los logros se podían alcanzar sólo con las grandes, bulliciosas y coloridas marchas.
Para finalizar este breve balance, debemos destacar que la dirección nacional de Fecode, representada en su Comité Ejecutivo y su Junta Nacional se mantuvo unida totalmente alrededor de este proceso y que la valoración que hace del mismo es ponderada y acierta al señalar, como lo hace en su comunicado del día domingo 12 de junio, que el gobierno de Santos, con su actitud intransigente de aplicar a cualquier precio el modelo neoliberal, es el responsable de que los avances en este proceso no hayan sido los esperados.
El resultado del proceso nos llama a trabajar sin descanso para lograr que el magisterio adquiera varios compromisos: vigilar que se cumpla lo acordado, en especial acompañar con fuerza el desarrollo de la discusión en la Comisión Tripartita de Estatuto Docente Único, el cual no se podrá conseguir sin lucha; no cejar en el empeño de conseguir la refinanciación del FONPREMAG y el derecho a negociar salarios; y organizarnos junto con otros sectores para continuar la lucha contra la privatización de la educación.

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