Enero 18, 2018

¡Chapinereando por la Educación!

Carlos Mario Acero, personero Colegio Abraham Lincoln -OCE- Chapinero 

En la actualidad, para entender en que anda la educación en un país como Colombia, es necesario tomar una pausa con el fin de conocer y estudiar el modelo educativo teniendo en cuenta su estrecha relación con el aparato productivo de la nación.
La educación y la producción tienen un vínculo directamente proporcional, sería ilógico pensar que el sistema productivo de una nación se sostiene sin la cualificación de su ciudadanía (futuros trabajadores), o que el desarrollo junto con el avance tecnológico e industrial no demandará mejores estándares de calidad educativa para seguir progresando. Hasta el momento no existe gran contradicción entre esta relación, sin embargo cuando el sistema productivo se especializa por supuesto la educación también lo hace. Este es el caso colombiano,  en donde se viene especializando el aparato productivo a favor de la explotación minera, gracias a la influencia de la denominada globalización, encabezada por países poderosos como lo es Estados Unidos, quiénes a su vez son los principales explotadores de las inmensas riquezas naturales de Colombia. Y lo hacen por medio de diferentes herramientas, como los TLC´s, que sojuzgan la autonomía o soberanía económica del país para de esta manera dominar el contenido de la educación, con el fin de evitar el desarrollo autónomo de la Industria nacional y el desarrollo de la agricultura.
Como viene sonando últimamente el dicho “para un país mediocre, una educación mediocre” y por supuesto acceder a educación de calidad es casi imposible para miles de jóvenes, puesto que es demasiado costosa. Sumándole a este hecho la realidad consagrada en el artículo 67 de la constitución, donde queda claro el carácter no obligatorio por parte del Estado para garantizar el acceso a la educación como derecho de segunda generación. De esta manera se evidencia el lineamiento neoliberal consagrado en la carta magna y priva la cualificación a las masas, lo que se traduce en una traba para el desarrollo y el avance de la ciencia y  la tecnología en Colombia.
¿Se ha convertido este derecho en una mercancía? Es una terrible realidad que desde casi una década atrás se viene viviendo, quien pueda pagar podrá estudiar. Lo más preocupante es que ni la educación pública se salva de esta situación, gracias a que se viene sufriendo una desfinaciacion para las universidades públicas. Mediante el acto legislativo 01 de 2001, las transferencias que el gobierno central da a las entidades territoriales dejaron de ser un ingreso creciente y se estancaron de 2002 a 2006, afectando de igual manera otros sectores, como la salud, el saneamiento básico y proyectos de agua potable.
Por parte de la Procuraduría y la Contraloría, los informes acerca del sistema educativo nacional no son más alentadores, estas entidades reportan el incremento de hacinamiento en aulas, las privatizaciones ascienden, la cobertura no es suficiente, el avance tecnológico es mínimo y las condiciones laborales de los maestros se precarizan más y más. Según la federación nacional de gobernadores entre 2002-2008 los  departamentos y municipios  dejaron de percibir 2,7 billones de pesos. En educación los resultados son totalmente lesivos, de aproximadamente 12 millones de niños entre 5 y 17 años que deberían estar matriculados en preescolar, básica y media cerca de 3 millones no pudieron matricularse. La exigencia en los colegios dejó de medirse por decreto (Decreto 230 y 1290), por medio de la promoción automática los estudiantes que no aprueban las materias y asignaturas necesarias sí aprueban el año, se limita la autonomía de los maestros y se perpetúa la mediocrizacion de los estudiantes.
No queda más conclusión ante este terrible caso que padecen los colombianos, desde que el aparato productivo siga especializándose para responder los intereses ajenos, el sistema educativo colombiano seguirá siendo un desastre y una burla para el desarrollo de la nación.
Existe una solución, chapinerear por la educación, por que esta sea democrática y fiel a las necesidades productivas de nuestra nación, que se preocupe por el avance de la ciencia y tecnología e incluya a quienes hasta el momento están por fuera de la vida académica, mientras que a quienes están dentro de ella, los convierta críticos y constructivos frente a las necesidades que divisan para arreglar y construir a Colombia.

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