Febrero 23, 2018

Estudiantes chilenos luchan por una educación pública y de alta calidad

José Arlex Arias Arias, La Verdad, Cartagena, agosto 15 de 2011

Desde hace más de tres meses los estudiantes chilenos han venido realizando marchas, bloqueos y movilizaciones continuas con el objetivo de volver a conquistar un sistema de educación público, con cobertura universal, administrado por el Estado y gratuito.
El movimiento de protesta, que tiene su fortaleza en Santiago, se ha expandido a ciudades como Arica, Antofagasta, Valparaíso, Concepción, Temuco, Copiapó y Valdivia, entre otras, con manifestaciones multitudinarias respaldadas por las Centrales de Trabajadores Chilenas, sindicatos, intelectuales, organizaciones sociales y obreros en general que se unieron a las jornadas de Paro por la Educación Pública.
Los estudiantes exigen eliminar los créditos bancarios, la injerencia financiera del sector privado en la educación, las universidades con ánimo de lucro, y que el Estado retome el sistema general de educación; en síntesis: “una educación pública de calidad, ante la opción privada elitista y excesivamente cara”, según dice el documento: “Análisis: Cifras y realidades” de Orestes E. Díaz Rodríguez
Como todos los presidentes de gobiernos neoliberales, el derechista Sebastián Piñera, al mejor estilo de Pinochet, mandó a reprimir las movilizaciones con un saldo que llega a casi mil dirigentes estudiantiles presos y centenares de heridos, así como el saboteo a un masivo y sonoro “cacerolazo”, el cual derivó en saqueos y barricadas, que los estudiantes han denunciado hacen parte de la estrategia militar del gobierno para estigmatizar y acabar con el movimiento.
Piñera tiene una aprobación del 26% en todo el país, por lo cual la movilización estudiantil está convergiendo en toda una lucha contra el modelo económico neoliberal, a pesar que su economía crece al 7% y su ingreso promedio per cápita está en 15 mil dólares. “Sin embargo, una vigorosa protesta estudiantil seguida por un cacerolazo de las clases medias revela lo que pocos imaginaban: los chilenos están profundamente insatisfechos con el rumbo que la clase política traza al país”, explica el autor referenciado.
“Las reivindicaciones estudiantiles se conectan con la protesta ambientalista por la construcción de hidroeléctricas en la Patagonia y con la huelga general en el gigante estatal Codelco… Su trasfondo es un modelo financiero vapuleado por fraudes y abusos… La percepción creciente es que el presidente Sebastián Piñera gobierna en función de los intereses de los grupos más poderosos. La mayoría de los chilenos ganan a lo sumo algo más de un tercio del publicitado ingreso promedio per cápita, y Chile todavía es el país con mayor grado de desigualdad social de la región, razones sin dudas suficientes para que el cacareado ingreso inminente al primer mundo lo perciban como una broma de muy mal gusto”, agrega el documento.
El sistema de educación que rige en Chile es el mismo que se ha venido imponiendo en Colombia, cuyo principal pilar es trasladar este derecho fundamental al negocio del sector privado. El gobierno de Juan Manuel Santos se propone profundizar este eje, tomando ribetes de “capitalismo salvaje”, en la nueva reforma a la Educación Superior, fundamentada en: su estancamiento presupuestal; transformar las universidades en Instituciones Prestadoras de Servicios para que puedan estructurar sus planes de mercadeo; facilitar la vinculación de los alumnos a los créditos bancarios públicos y privados – Icetex- o subsidios que suplanten la gratuidad; transformación o creación de universidades con ánimo de lucro; y el ingreso al país de todo tipo de operadores educativos privados, que han formado las multinacionales y corporaciones de la educación, entre otros aspectos. El Gobierno de Santos, en su diálogo de sordos, no ha querido escuchar las propuestas del Consejo Nacional de Rectores del Sistema de Universidades Estatales, SUE, menos las de los estudiantes. Como el proyecto de ley va a ser discutido en esta legislatura es lógico presagiar que la comunidad educativa –profesores, rectores, estudiantes y padres de familia- organizarán la resistencia civil.
Si Chile es el gran ejemplo a mostrar. ¿Qué dirán ahora los neoliberales –confesos y disfrazados- encargados de convertir los derechos fundamentales en vulgares negocios?

Related posts

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *