Octubre 24, 2017

Estudiantes del Colegio Rodrigo Arenas Betancourt luchan por una educación de calidad

Carlo D’stefano Martínez Fernández

Consejero Local de Juventud- Fontibón 2011-2014.

Comunicado a la opinión pública.
El día 04 de abril de 2013, a las 4:40 de la tarde en el colegio distrital Rodrigo Arenas Betancourt de Fontibón se presentó una toma por parte de los estudiantes que con gran valentía y fuertes argumentos se logró mantener a flote por aproximadamente 20 horas.

La toma fue hecha por los estudiantes ya que para ese día se les había dicho que iba a iniciar la construcción del patio que se ha postergado desde hace varios años, y como siempre, se les falló; además, dijeron que no tenían un preicefes y que las instituciones debería brindar uno, ya que uno privado es muy costoso; y por último, denunciaron que se les estaba cobrando a ellos y a los docentes el valor de las fotocopias para los exámenes bimestrales. Todo esto llevó a que el estudiantado se rehusara a entrar a clase y a protestar en el ‘patio’ por sus justas reivindicaciones.

En las horas de la noche se llegó a un acuerdo con la coordinadora y la directora local de educación, en el que se comprometen a hacer una mesa de trabajo compuesta por representantes estudiantiles, de padres de familia, del colegio, y de las instituciones educativas locales y distritales. Para ello, los y las estudiantes en toma eligieron a sus cinco delegados que construyeron y discutieron durante varias horas en la noche y madrugada un documento con las problemáticas del colegio y sus exigencias al respecto.

El día 5 de abril a las 8 de la mañana  aproximadamente se inició la discusión de los delegados de los estudiantes en toma con las instituciones y demás miembros de la mesa, en la cual cada estamento dio su posición al respecto de los puntos reivindicativos de los estudiantes, que cabe aclarar, eran muchos más que los que sirvieron como detonante para el cese de actividades, entre los cuales estaban las actitudes antidemocráticas de la rectora María Mercedes Suárez respecto a las libertades democráticas del estudiantado; la falta de dotación y espacio de la biblioteca y los laboratorios de física y química, que se encontraban al borde de la desaparición; problemas en la planta física; falta de algunos docentes durante el primer mes luego de iniciar clases. Con los problemas anteriores, es apenas obvio que la calidad de la educación brindada a los y las jóvenes de secundaria ha alcanzado un nivel ínfimo e insuficiente para lo que ellos y el país necesitan.

Tras casi tres horas de discusión alrededor de todos y cada uno de los puntos de los estudiantes (Calidad académica, planta física, bienestar estudiantil, y otros), se logra comprometer a las instituciones a darle solución a todos estos, con fechas y responsables concretos, quienes tendrán un proceso de seguimiento por parte del estudiantado y sus representantes. En la mesa también se hicieron presentes la directora local de educación, la directora general de educación y colegios de Bogotá, la personería local, una representante de la alcaldía local, y algunos representantes de los padres y madres de familia y de los profesores, que dieron sus puntos de vista al respecto, y como era de esperar, por parte de las instituciones no se escucharon otras cosas que excusas y justificaciones para sus errores, mientras que los estudiantes, profesores y acudientes defendieron el pliego construido por los estudiantes que recoge  las problemáticas del colegio en materia de calidad académica, bienestar estudiantil e infraestructura.

Todo lo anterior no es sino una consecuencia de la crisis que vive el país y la educación desde hace varios años, puesto que con la apertura económica y el libre comercio, negociado por Santos cuando fue ministro de comercio exterior de Cesar Gaviria, se abrió la puerta a la privatización de varios sectores de la vida nacional. Entre los anteriores está la educación secundaria, de la que cada vez más se desobliga el Estado, bajando su calidad y cobertura y dejando a los privados el manejo de un tema tan importante. La crisis se profundizó con los recortes a las transferencias hechas por Uribe, y va a seguir en decaimiento con políticas tan dañinas que vienen desde lo nacional hasta lo distrital. Un ejemplo es el grado doce, propuesto e impulsado por Petro y recetado por el Banco Mundial, que va a terminar por ahondar la desigualdad de la educación formando mano de obra barata y formando élites, bajo la excusa de que los bachilleres salen muy mal preparados, que si bien es cierto, no se solucionará con esta medida, ya que el problema es mucho más grande y fue creado por los mismos del grado doce.  Otro ejemplo es la jornada extendida, que al contrario de construir soluciones va a terminar por empeorar la situación, ya que no están las condiciones mínimas para cumplir el programa en cuanto a calidad y bienestar que se les debe brindar a los estudiantes. Estas son, a muy grandes rasgos, dos de las muchas problemáticas de la educación secundaria, y a las que se ha opuesto con gran acierto la Organización Colombiana de Estudiantes (OCE). Y la oposición frente a estos temas no es solo de palabra, sino también de hecho, como lo fue la participación en la creación del Frente Nacional de Secundaria, o en el caso de la toma del Colegio Rodrigo Arenas, en donde  sus miembros participaron activamente en la protesta, construcción del pliego, y diálogo con las instituciones.

Es de esta manera como se reitera que las justas reivindicaciones de la sociedad se pueden lograr mediante la resistencia civil y la lucha democrática de las gentes, y que solo por medio de la organización, la educación y la movilización se pueden alcanzar grandes metas. Si no hubiese sido por los representantes de los estudiantes, no se hubiese logrado mucho, sin embargo, si no hubiese sido por el estudiantado unido que decidió tomarse el colegio, los padres y madres de familia que apoyaban desde las afueras de la instalación junto con otros estudiantes, el conocimiento de la situación del colegio y la acción propositiva y decidida, no se habría alcanzado nada. Sin duda alguna, este es un buen ejemplo para muchos sectores sociales que reniegan de la protesta como forma de crítica y construcción social en contra de las políticas absurdas que abundan en el país.

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