Noviembre 22, 2017

PONENCIA EN AUDICIENCIA PÚBLICA: “Los TLC, la industria y el empleo nacionales”

By83JJlIAAAPho0Octubre 2 de 2014. Senado de la República

Mi nombre es Sara Abril, estudiante y representante de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de Colombia. Una facultad que durante 150 años le ha entregado al país importantes ingenieros, investigaciones y obras de ingeniería a Colombia, pero que actualmente es una víctima más de la desfinanciación de la Universidad Pública, que responde en gran parte al futuro incierto de la industria en Colombia.

Es evidente que las facultades de ingeniería y la industria de un país deben estar conectadas. Este es un proceso de retroalimentación benéfico para la prosperidad de los dos sectores si se realiza de manera adecuada. Sin embargo, conociendo un poco de la situación de educación superior en el país, puedo afirmar que el gobierno promueve esta relación, pero de manera equivocada y perjudicial. Veamos: Para 2013 el Estado solo destinó el 0.82% del PIB en educación superior [1]. La Universidad Nacional solo cobre el 50% de sus gastos con el dinero que le da el Estado [2], lo que en la Facultad de Ingeniería se traduce en nómina y servicios. La compra de laboratorios, profesores auxiliares y la infraestructura tiene que ser cubiertos por sus recursos propios a través de sus posgrados, investigación y extensión o servicios.

Lo anterior es la evidencia de que es la necesidad de presupuesto y no un el propósito de contribución académica e investigativa, lo que determina la relación entre la Universidad y el sector productivo. Si le sumamos a esto, los impactos negativos que ha tenido el libre comercio en la industria y la reprimarización de la economía, no resulta sorprendente que sean los proyectos extractivos (petróleo o minería) los que tengan mayor relación con las Universidades, mientras que la relación con las industrias de mayor complejidad o los temas de vanguardia se ve atenuada por necesidades financieras. Una muestra de esto es el programa de ingeniería química que la facultad de ingeniería está en proceso de abrir un nuevo programa de ingeniería química en el departamento del meta enfocado especdíficamente a ala explotación de petróleo.

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Figura 1 El gasto interior bruto en investigación y desarrollo para IES alemanas es de €13.5 billones. El Estado participa mayoritariamente con €11 billones. Fuente: http://www.research-in-germany.de/dachportal/en/Research-Landscape/Research-Organisations/Universities.html

La forma exitosa en que la educación debe relacionarse con la industria, ya está inventada. En Alemania, donde tuve la oportunidad de realizar un intercambio y una pasantía investigativa, las Universidades son totalmente financiadas por el Estado, las regiones y la Unión Europea. La relación con la empresa existe, pero no es de dependencia, sino de retroalimentación dado que el gasto público interior bruto en investigación y desarrollo (ERGE) en las IES es de €11 billones anuales [3] (Figura 1). Además de esto, existen 4 grandes institutos de investigación autónomos: Max Plank Society (), Leibniz Association, Fraunhofer-Gesellschaft (enfocado a investigación aplicada para empresas públicas y privadas) y Helmholtz Association. Estas instituciones realizan investigación independiente, tienen un presupuesto aparte, pero reciben algunos aportes estatales y también sirven de puente entre las IES y la industria. El apoyo del Estado tanto a las IES, como a la industria les permite hacer investigación y desarrollo de vanguardia en cooperación y separadas.

Mientras tanto en Colombia, la inversión en ciencia y tecnología no alcanza el 1% del PIB, la directora de COLCIENCIAS fue retirada de su cargo por denunciar una posible disminución del presupuesto. Pero además el 90% de grupos de investigación, de un total de 4304 en todo el país, se encuentra en las IES. De estos, solo 658 investigan en ingeniería y cuentan con 1294 investigadores (COLCIENCIAS, 2014). Además, Colombia se encuentra en el puesto 53 de producción de documentos de investigación [3]  (encabezado por EEUU, China, Gran Bretaña y Alemania), después de países como Chile, Argentina, Rumania, Nigeria y Túnez.

Siguiendo con Alemania, allá conocí muchos colombianos, como muchos acá: inteligentes y llenos de proyectos interesantes. Muchos están allá no porque su objetivo fuera salir de Colombia, sino porque la formación dada en las instituciones colombianas de calidad, de las que quedan pocas, los llevaron a plantearse proyectos con muy pocas posibilidades en un país en el que la política es ir en contravía del desarrollo, la industria y la vanguardia. Parafraseando a Rodolfo Llinas: No solo basta con formar los individuos, sino también crear muchas posibilidades de desempeño en sus áreas, porque de lo contrario se producen frustrados o exiliados.

En Colombia el panorama se muestra justamente de esa manera. Actualmente se ofrecen alrededor de 2304 programas de educación superior en Ingeniería y afines, de los cuales solo 269 tiene acreditación de calidad [1] (CNA, Mayo 2014). Hay cerca de 600 mil estudiantes matriculados (MEN-SNIES) con una tasa de graduación del 27.8% (MEN-SPADIES, 2013). Para 2012 hubo 66539 Ingenieros en ingenieras que recién graduados devengan en promedio $1’604.583 de salario (Observatorio Laboral para la Educación 2013).

Si observamos la actualidad, la recientemente presentada Política Pública de educación establece 3 elementos preocupantes con respecto a la industria:

  1. Las IES deberán buscar formas creativas de conseguir recursos: Profundización del modelo de dependencia que tiene resquebrajada la relación entre las IES y la industria, ese que no busca aportar, sino sobrevivir. (Acuerdo Por lo Superior 2034, lineamiento 34)
  2. El gobierno sí realizará centros de investigación estatales, pero sobre las áreas que el país defina ¿serán estas áreas optimización de procesos industriales, nanotecnología, bioprocesos, energías alternativas? ¿o serán enfocados a nuestra “ventaja” comparativa de extracción de materias primas?
  3. Dinero del Estado otorgado en bolsas concursables. Nuestra ciencia y tecnología son débiles, necesitamos cooperación ¿pero acaso puede progresar una cooperación en medio de una competición por recursos? Son pocas cosas más perjudiciales para la ciencia en Colombia que este sistema. (Acuerdo Por lo Superior 2034, lineamiento 122)

En conclusión el proyecto de país planteado por Juan Manuel Santos, el de la extracción de materias primas, las licencias exprés, preponderancia la mercancía e industria extranjera, no está en consonancia con los proyectos de industriales o ingenieros veteranos, pero tampoco con los proyectos de los que estamos por venir

Mi apuesta por educación de calidad como representante, como MANE, es también por la industria, por lo que muchos de mis compañeros y yo seremos en un futuro, en el que ojalá en lugar de preguntarnos ¿Para qué ingeniería? nos preguntemos por nuevos retos tecnológicos que le esperan a una Colombia soberana.

Referencias

[1] Consejo Nacional de Eduacación Superior CESU. Acuerdo Por Lo Superior 2034. Bogotá. Agosto 2014.

[2] Rodríguez, J. Apuntes sobre las finanzas de la Universidad Nacional. Centro de Investigaciones para el Desarrollo CID. Marzo 2014.

[3] Bruttoinlandsausgaben für Forschung und Entwicklung (BAFE) der Bundesrepublik Deutschland. Datenbank DASTAT. Bundesministerium für Bildung und Forschung 2014.

[4] SCImago. (2007). SJR — SCImago Journal & Country Rank. Mayo 22, 2014, de http://www.scimagojr.com

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