Junio 28, 2017

Tiendas de barrio y Reforma Tributaria: David contra Goliat

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Ricardo Estacio.
Estudiante de economía de la Universidad de Cartagena y miembro de la Organización Colombiana de Estudiantes (OCE).
1 de diciembre de 2016.

Lo primero que se debe resaltar es que, como lo señala la Constitución Política en su artículo 363, “el sistema tributario se funda en los principios de equidad, eficiencia y progresividad”. Ahora bien, el debate se centra en la manera en que se pagan esos impuestos y, sobre todo, si se cumplen los principios constitucionales de equidad y progresividad.

Los impuestos deberían ser progresivos, es decir, quien tiene mucho, tribute mucho; quien tiene poco, tribute poco. Pero vemos que la nueva reforma propuesta por Santos y Cárdenas viola vehementemente este principio. Como ejemplo vamos a analizar el caso de las tiendas de barrio.

La nueva reforma tributaria propone gravar a las tiendas de barrio con un impuesto llamado monotributo (artículo 165). El monotributo consiste en poner a pagar impuestos a las tiendas de barrio (entre otros pequeños negocios) sobre los ingresos brutos obtenidos en un año. Impuesto que es concebido de una manera muy lesiva, ya que no pone a los comerciantes a tributar con base en sus utilidades, sino que lo hace con base en sus ventas, sin tener en cuenta que el tendero tiene costos como pago a proveedores, pago de alquiler, pago de servicios, entre otros.

Siendo así, tenemos que las tiendas que tengan ingresos brutos superiores a 1400 UVT, lo que corresponde a $41´654.200 anuales, $3´471.183 mensuales o $115.706 diarios, podrían entrar a cancelar el monotributo. Es decir, cualquier tienda con ingresos brutos diarios de $115.706 pagarían un monotributo por un monto del orden de 16 UVT, que serían $476.048 al año. Así mismo, las tiendas con ingresos brutos superiores a $83´308.400 estarían tributando un monto de 32 UVT, lo que correspondería a $952.096 anuales. Cabe aclarar que los comerciantes pueden optar por no acogerse al monotributo, pero en ese caso pagarían el 32% del impuesto de renta, que sería aún más lesivo para sus finanzas.

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A este sombrío panorama, se suma el aumento del IVA en 3 puntos porcentuales; impuesto de $300 por cada litro de bebidas azucaradas (gaseosa, pony, tea, etc.); se mantiene el impuesto de 5% sobre mortadela, salchichón, butifarra, café, entre otros; los artículos que éstos más comercian, con lo cual vería seriamente afectada sus ventas.

Pero, como si fuera poco, las pequeñas tiendas de barrio vienen hace años dando una dura batalla, desigual además, contra las grandes plataformas que han llegado y se están adueñando de los mercados que antes le correspondían a estas. Esta nueva reforma tributaria lejos de proteger a los tenderos, los golpea por otra vía al reducir el impuesto de renta a estas plataformas, como ARA y D1, que pasarían de pagar el 43% al 32% del impuesto de renta.

La pelea de las tiendas de barrio contra grandes superficies y plataformas como ARA y D1 es una pelea de David contra Goliat, donde el gobierno con medidas como la reforma tributaria se posiciona del lado de Gol

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