enero 22, 2017

Una crisis económica que afecta más a las mujeres*

15178975_714904068673982_2914512091632202179_n

Sara Abril
Ingeniera electrónica y estudiante de Biología – UNAL
Vocera Nacional de la Organización Colombiana de Estudiantes

Hace un tiempo fui invitada a un programa de radio, en el que tuve la oportunidad de hablar de mi experiencia como mujer en la ingeniería. Evidentemente, somos menos y padecemos condiciones de empleabilidad mucho más desfavorables. Hay una carga desigual hacia nosotras que se refleja en una brecha salarial cercana al 20%. En Colombia las mujeres con igual experiencia y cualificación ganan menos.

En medio de la crisis económica, esta desigualdad empeora, debido a que el peso del derrumbe del modelo económico de Santos está recayendo principalmente sobre dos grupos poblacionales: los jóvenes y las mujeres. Colombia está enfrentando, por cuenta de la crisis, las tasas de desempleo más altas del último periodo, con el agravante de que la tasa de desempleo de los jóvenes es de 16% está un 6.7% arriba del promedio del país y por encima del promedio en América Latina y el mundo. Además, aquello que afecta a los jóvenes afecta aún más a las mujeres jóvenes: su tasa de desempleo es del 20.5%, un 8% más alta que la de los hombres [1].

Cuando más se requiere de la sombrilla del Estado para evitar que se acentúen las desigualdades, la política de Santos consiste en priorizar el pago de la deuda externa —que ya representa el 41% del PIB[2] — y en recortar el gasto social (tal es el caso del rubro de educación que bajará como mínimo 46.000 millones de pesos en 2017)[3]. Cada vez que se niega el acceso a la educación a una mujer —particularmente a una joven—, se está negando la posibilidad de que ella desarrolle un proyecto de vida independiente. En la medida en que se niegan las posibilidades de acceso al derecho al trabajo, es más factible que las mujeres dependan económicamente de alguien más; en tanto se les siga negando el derecho a la salud, más mujeres embarazadas seguirán muriendo en las puertas de los hospitales.

Por otro lado, detrás de la negación de los derechos a niños y ancianos, muy probablemente estará padeciendo una mujer. El DANE pone en evidencia que las mujeres, en efecto, tienen menos tiempo libre, su tiempo lo ocupan las labores de cuidado que, aunque representan el 20% del PIB, no son remuneradas: mientras 6 de cada 10 hombres hacen trabajo no remunerado en un promedio de 3 horas, 9 de cada 10 mujeres lo hacen durante 7 horas al día en promedio [4]. En efecto, la negación de derechos por parte del Estado sirve de caldo de cultivo para esta desigualdad y  la profundiza.

Así pues, este asunto cultural tiene repercusiones mayores en esta crisis económica que niega el acceso a la salud, a la educación o al empleo. Si se siguen recortando los derechos de los colombianos, será imposible que cese todo tipo de discriminación y de desigualdad, bien sea económica, de género, de raza, de orientación sexual, etc. Por esto, un paso imprescindible en la lucha contra cualquier tipo de discriminación y desigualdad es lograr el acceso y disfrute de todos los derechos. Tanto hombres como mujeres, y en particular los jóvenes, tenemos que organizarnos y movilizarnos para que la crisis económica no la paguen nuestros derechos.

[1] http://www.dane.gov.co/index.php/estadisticas-por-tema/mercado-laboral/mercado-laboral-de-la-juventud

[2] http://www.portafolio.co/economia/deuda-externa-en-colombia-mayo-de-2016-50010

[3] Cálculos propios con base en Proyecto de Presupuesto General de la Nación 2017. Cálculo en precios reales de 2016.

[4] Fuente: archivos anexos DANE y ONU mujeres

*Artículo para la publicación estudiantil Contexto UN

 

Related posts

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *