Soldados de los Estados Unidos no tienen nada que hacer en Colombia salvo retirarse

Nos oponemos a todo tipo de intromisión militar extranjera que vulnere nuestra soberanía y ponga en riesgo la integridad territorial

El pasado 6 de septiembre en la Casa de Nariño se recibió a Laura Richardson, comandante de la fuerza militar élite de los Estados Unidos «Comando Sur», en intervención pública el presidente de la república justificó el encuentro afirmando que la idea era que los Estados Unidos pudiera «crear una fuerza militar que se concentre en la protección de la selva amazónica» (Presidente Petro en rueda de prensa, 6 de septiembre de 2022).

En razón a esto manifestamos nuestro más contundente rechazo, pues es bien conocido que la presencia militar de los Estados Unidos en países extranjeros siempre responde a los intereses del gobierno norteamericano, y nunca a las necesidades del país receptor de la ocupación. Así se evidenció en Irak, dónde en 2003 bajo la excusa de proteger al mundo del terrorismo y de las armas de destrucción masiva entró a una incursión que se suponía duraría un par de semanas, pero terminó durando 8 años (hasta 2011), y que escondía en realidad los intereses geoestratégicos de Estados Unidos por controlar el petróleo de Irak  (solo para poner un ejemplo de las ya más de 315 intervenciones militares que estos han realizado en más de 60 países).

Con 5.000 ojivas nucleares, 1 millón de agentes encubiertos, alrededor de 1.250 bases militares en todo el mundo (según informes independientes), entre las cuales están las 7 bases reconocidas en Colombia, con radares ubicados en distintas zonas del país, y su presencia militar activa en por lo menos 7 conflictos actualmente. Las tropas de los Estados Unidos en la Amazonía Colombiana bajo la excusa que sea, representan un riesgo para la seguridad nacional.

La principal labor del gobierno debe ser velar por la integridad territorial y la soberanía nacional, así lo tipifica el código penal en los artículos 455 y 457 sobre los delitos de traición a la patria: “el que realice actos que tiendan a menoscabar la integridad territorial de Colombia, a someterla en todo o en parte al dominio extranjero, a afectar su naturaleza de Estado soberano, o a fraccionar la unidad nacional” (Art. 455)… “El que encargado por el gobierno de gestionar algún asunto de Estado con gobierno extranjero o con persona o grupo de otro país o con organismo internacional, actúe en perjuicio de los intereses de la república” (Art. 457), serían acreedores de penas.

En 1819 gracias a la gesta heroica de la independencia, dejamos de ser una colonia del imperio español, y por ejemplo, en un país en el que el 99% de la población no podía acceder a la educación, porque solo los criollos (los hijos de los españoles nacidos en Colombia) tenían ese derecho, vió por primera vez el acceso a una educación pública bajo el control del estado, que además incorporó el conocimiento científico a la enseñanza bajo la revolución educativa de Francisco de Paula Santander, pudiendo acceder hasta las mujeres a escuelas (hasta entonces apartadas por completo de la enseñanza). Plantando el germen para las actuales universidades públicas del país que hoy son el patrimonio de todos los colombianos, entre muchos otros avances en distintas áreas de la vida nacional que serían imposibles sin la independencia.

¡Defendamos la soberanía nacional! ¡Fuera gringos de Colombia!

“La soberanía es a las naciones lo que la dignidad a la persona… Persona que pierda su dignidad lo pierde todo… Nación que pierda su soberanía perece” (Carlos Gaviria Díaz)

 

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