El presidente electo Abelardo de la Espriella anunció oficialmente que Viviane Morales asumirá el Ministerio de Educación Nacional a partir del 7 de agosto. De cara al inicio de este nuevo gobierno, se ponen sobre la mesa varios riesgos para la educación que despiertan gran preocupación en el movimiento estudiantil y la comunidad académica.
Los aspectos centrales del programa de gobierno de Abelardo de la Espriella y José Manuel Restrepo para el sector educativo implican la continuidad de políticas neoliberales, contrarias a la idea de una educación pública, universal, gratuita, científica y de alta calidad. Ello obedece a que la educación sigue la suerte de la economía: el presidente electo es partidario de la línea del FMI, cuyas ideas impiden la generación de fuentes de empleo y riqueza nacional, factores determinantes para todo progreso, incluido el educativo, que por su esquema de costos crecientes exige sostener enormes esfuerzos presupuestales.
Denunciamos la posibilidad de que se retomen programas tipo Ser Pilo Paga o se implementen los bonos escolares, que buscan incentivar la demanda en lugar de fortalecer presupuestalmente la oferta pública. Lo anterior no supone desconocer, en el marco de una economía de mercado, la existencia de un sistema mixto, en el que puedan coexistir una educación pública plenamente financiada e instituciones privadas de alta calidad.
Los énfasis programáticos que orientan al nuevo gobierno no permiten avizorar soluciones estructurales a problemas como son el déficit financiero que enfrentan las instituciones de educación pública en todos los niveles, los rezagos en infraestructura, las brechas de calidad, la alta deserción y la baja inversión en ciencia y tecnología, entre otros asuntos, que tampoco fueron atendidos adecuadamente durante el actual mandato de Gustavo Petro.
Exigimos al gobierno de De la Espriella-Morales garantizar el respeto por las libertades de opinión, conciencia y cátedra, así como por la autonomía escolar, reconocidas en la Constitución y en la Ley General de Educación. Estos principios son fundamentales para que la educación cumpla con el desafío de «transmitir los conocimientos más desarrollados de la ciencia de la forma más eficaz posible, a fin de estar a la altura del desarrollo mundial de las fuerzas productivas», como lo sintetizó el destacado dirigente José Fernando Ocampo.
El movimiento estudiantil, con independencia y autonomía, tendrá que elevar el nivel del debate sobre la educación y la economía nacional para ejercer una crítica rigurosa a la política educativa durante el periodo 2026-2030. Este propósito deberá acompañarse del fortalecimiento de su capacidad de organización y movilización democrática, pacífica y creativa con el fin de adelantar la oposición a cualquier retroceso en la educación pública y promover la unidad, aun en medio de las diferencias, para obtener nuevas conquistas.
Bogotá, 14 de julio de 2026
