Por la defensa de la universidad: reivindiquemos la Autonomía y la Democracia. Opongámonos a la reforma universitaria

Sin democracia no puede haber universidad, pues es indiscutible que el desarrollo de la academia y con ella el desarrollo del conocimiento precisa de la existencia de condiciones que hagan posible la coexistencia de las múltiples y disimiles opiniones que el mismo ejercicio del saber va creando en términos de afirmar y negar, aceptar y disentir.
Razón por la cual es inaceptable, pues contradice el espíritu de una universidad abierta a la reflexión y la discusión crítica, que hoy las actividades misionales y académicas de nuestra Alma Mater se realicen bajo condiciones que niegan la Autonomía y la Democracia Universitaria ¿Puede acaso hablarse de autonomía cuando lo que está en boga es el anulamiento sistemático de la democracia? ¿Acaso la brutalidad policial contra los estudiantes y demás estamentos de la Universidad no es una flagrante violación de esa autonomía?
Este fenómeno: “El aseguramiento de la seguridad” y “el cercenamiento de las libertades”, que responde según ellos a que en la Universidad no sigan apareciendo síntomas de violencia y vandalismo –Que valga ser aclarado: no pueden aceptarse como métodos de la lucha por la defensa de los intereses y reivindicaciones estudiantiles por parte de la comunidad universitaria-, no solo se opone al principio de Autonomía y Democracia universitaria sino que, hace parte de la política de privatización de la universidad pública que se viene agenciando en Colombia desde 1990 y que ad portas de ser legalizada la subasta de la educación superior nacional por el gobierno de Santos con la Nueva Ley de Educación Superior, se convierte en un instrumento (Léase: Astucia) para impedir la organización y movilización del estudiantado contra el modelo de universidad con ánimo de lucro que el Neoliberalismo quiere implantarle a la nación.
La presente situación en la UIS es ocasionada, de una parte, por las tropelías que causan algunos actores aislados que sin identificarse con los lemas de un movimiento estudiantil organizado, consciente y civilizado, propenden por acciones que en lugar de dar respuesta positiva a las apremiantes aspiraciones del estudiantado por alcanzar los objetivos de una universidad financiada adecuadamente por el Estado, con alta competencia científica, gratuita y para todos, se convierten en fuente de dificultades y reveses para la lucha estudiantil al darle base justificatoría a la represión oficial, que sin ambages atropella la integridad de estudiantes, profesores y trabajadores. Y, de otra parte, por la decisión manifiesta del Gobierno Nacional de anular los derechos democráticos de asociación, expresión y protesta de la comunidad universitaria.
En este sentido, el que la policía se encuentre en la Universidad no solo niega la democracia al no favorecer un ambiente donde prime el desarrollo libre y armónico de la comunidad universitaria sino que cuenta como un elemento a disposición del engendro privatizador.
Frente a esto al estudiantado, profesorado y demás entres de la Universidad les corresponde alentar el mayor movimiento en defensa de la Autonomía y la Democracia y el más amplio rechazo a la Nueva Ley de Educación Superior o reforma a la Ley 30. Movimiento que tiene la imperiosa exigencia de derrotar dicha Ley y para ello deberá darle importancia a las tareas de educación, organización y movilización que enmarcadas dentro de la lógica de la lucha democrática y de la resistencia civil logre crear un hito en la lucha por la defensa de la educación y el país.
Por la defensa de la universidad al servicio del desarrollo de la nación ¡Abajo la Nueva Ley de Educación Superior!
Por la defensa de la Autonomía y la Democracia Universitaria ¡Fuera policía de la UIS!
ORGANIZACIÓN COLOMBIANA DE ESTUDIANTES OCE 

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