
Por: Harold David – Estudiante de Ciencia Política.
“Debido a la alta deserción en los programas de Enfermería, ofrecida por ampliación de cobertura, e Ingeniería de Sistemas, Ingeniería Forestal y Contaduría Pública, brindadas en convenio con los municipios del sur del Cauca, en el marco de la política de regionalización, actualmente se cuenta con un número de estudiantes que hace imposible, académica y financieramente, garantizar la continuidad y sostenibilidad de las cohortes de manera independiente”.
Así es como inicia el Acuerdo Académico 010 del 2014 de la Universidad del Cauca, “Por el cual se autoriza a estudiantes de programas regionalizados a matricularse en programas homólogos no regionalizados”.
Las matriculas que la universidad cobra a los estudiantes de regionalización son extremadamente altas e insostenibles para una de las poblaciones más pobres del departamento, sin embargo con este suceso, oficializado en el Acuerdo Académico 010 de 2014 se demuestra que un sistema de regionalización con calidad y bienestar sin la financiación suficiente del estado, es a futuro insostenible. Los hechos desvirtúan la teoría de la autosostenibilidad del sistema.
Es ilógico y vergonzoso, que una Universidad ‘Publica’ –como lo es Unicauca–, sucedan este tipo de cosas. Sin embargo, no es nada raro. Desde que Juan Diego Castrillón llego a la rectoría de Unicauca, uno de sus principales lemas ha sido la Regionalización, en otras palabras, una de sus tantas formas diversificación de las fuentes de financiamiento – que ha implementado en Unicauca–, a costa de las altas matriculas que pagan estos estudiantes, apuntando hacia un solo punto: La privatización.
Esta política de Regionalización, es aplicada en varias zonas del departamento del Cauca: Miranda, Santander de Quilichao y el convenio con los Municipios del Sur, en donde se ofertan por la Universidad diversos programas académicos. En este último caso, la deserción y la no inscripción de estudiantes ha sido más que evidente, al punto de obligar a la administración a cerrar la oferta de programas académicos, desarrollados en el marco del proceso de regionalización, pues además de las altas matriculas, la calidad de la educación brindada, solo es comparable con una educación de ‘garaje’, agregándole así, el hacinamiento al que están expuestos los estudiantes, debido a la insuficiente infraestructura con la que cuentan. ¡Y Juan Diego alardea de su política de Bienestar Universitario!, la cual solo ha de funcionar en su cabeza, pues en este caso la realidad, supera la ficción: Por ejemplo, en el cohorte del programa de Derecho en Santander de Quilichao, solo existen tres libros en su ‘biblioteca’ –si es que se le puede llamar así a un estante con tres libros–, de los cuales dos son enciclopedias repetidas. ¿¡Esa es la Calidad Universitaria de Juan Diego Castrillón!?
El Acuerdo Académico 011 –“Por el cual se establecen los criterios de movilidad para que los estudiantes de Regionalización puedan adelantar o repetir materias en otros programas”–, fue la gota que rebozo la copa. Juan Diego Castrillón se vio obligado a cerrar los programas académicos ofrecido por Unicauca, debido a la deserción y la no inscripción de estudiantes y no contento con cobrar altas matriculas a los estudiantes de regionalización –que en la mayoría de casos supera el millón de pesos–, realiza una artimaña por medio de este acuerdo, estableciendo que aquellos estudiantes de Regionalización en donde su programa cerro u no tiene las condiciones para estudiar donde originalmente lo hacía, pueda continuar sus estudios en cualquiera de las sedes de la Universidad –ya sea la sedes regionales o en la misma capital del departamento–. Lo más grave del asunto se evidencia en el artículo segundo de este acuerdo: “para todos los casos de movilidad en Regionalización la matrícula financiera corresponderá a los valores establecidos al programa de origen del estudiante”. Es decir, si algún estudiante del modelo autosostenible de regionalización no pudiese continuar sus labores académicas, podría continuar sus estudios en cualquiera de los programas regulares ofertados por la Universidad del Cauca de carácter público, con el agravante, de que estos estudiantes pagaran su matrícula financiera, como si estudiasen en un programa de regionalización ($1.000.000). Sin lugar a dudas, este es el modelo de Universidad mixta –con tendencia a la privatización–, que ha defendido Juan Diego Castrillón desde su llegada a la rectoría de Unicauca.
Coletilla: En estos momentos está en el ojo del huracán del movimiento estudiantil, el Acuerdo Superior 2034 presentado por el CESU, que plantea 136 lineamientos para la privatización. En medio de la confusión entre el estudiantado, se les es imposible visualizar una realidad: Este Acuerdo Superior 2034, está siendo aplicado por Juan Diego Castrillón desde que saco a flote su política de regionalización, encaminada a la privatización. Lo peor del asunto, es que esta realidad sigue ignorándose, propiciando las condiciones para que esta y muchas otras políticas más –auspiciadas desde la Casa de Nariño por medio de Juan Diego Castrillón– se sigan aplicando. No permitamos estos abusos, ¡Infórmate Unicaucano!
