El estatuto estudiantil privatiza la Universidad de Cundinamarca

Por: Óscar Santiago Acuña

 

A partir de1992 mediante la Ley 30 el Estado colombiano se quitó la responsabilidad de financiar la educación superior y la recargó sobre los entes territoriales y las universidades, obligando a éstas a autofinanciarse. Las finanzas de la Universidad de Cundinamarca son evidencia de esa situación.

 

Como consecuencia de ello, la distribución de la asignación presupuestal proviene de los siguientes rubros: un 38% lo gira la Gobernación, el 26% son recursos propios de la universidad, tan solo el 25% deriva de la nación y el 6% restante sale de los recursos de capital y otros conceptos. Añádase a esto que los recursos generados por la universidad son pagados en su mayoría por los y las estudiantes vía matrículas, lo que da como resultado que de cada $100 que le entran a la universidad $25 los sacan del bolsillo del estudiantado.

 

Lo dicho anteriormente explica por qué el costo de la matrícula de la Universidad de Cundinamarca es tan alto y poco progresivo, es decir que no tiene en cuenta la capacidad de pago de las familias de Cundinamarca, y que tan solo el 2% aproximadamente de los docentes son de planta, con una evidente precarización laboral del 98% restante que trae como consecuencia la disminución de la calidad educativa.

 

Es bajo la realidad económica expuesta anteriormente, en la que se propone el nuevo estatuto estudiantil. Lo que da insumos para comprender las intenciones y la prisa de las directivas por imponerlo a pesar del inconformismo del estudiantado. El paquetazo que piensan aprobar debería preocupar a toda la comunidad educativa, ya que buscan privatizar y virtualizar la universidad. Para comprender con exactitud el rechazo del estudiantado ante tal imposición, explicaré a continuación los puntos medulares de la nociva propuesta y por qué llevarán a la universidad a la autofinanciación y administrar la crisis generada por la desfinanciación nacional.

 

El artículo 49 – parágrafo 3, deja explícita la intención de cobrar el semestre según el costo de los créditos educativos, lo que deja abierta la posibilidad de incrementar el valor de las matrículas. Recordemos que el altísimo valor de la matrícula es consecuencia de la poca transferencia de los recursos nacionales, y que, en vez de exigir y luchar por más recursos, la administración recarga esta responsabilidad en los y las estudiantes, alejándose cada vez más de la necesaria gratuidad.

 

Por otro lado, el artículo 6, posibilita y orienta a las extensiones a vender certificaciones y cursos con el objetivo de generar recursos propios Y como si no fuera suficientemente grave, en el artículo 20, se pretende dejar de financiar los costos de las salidas de campo y los gastos asociados a ellas, obligando a los y las estudiantes a asumirlos. Todo esto profundizando la concepción de la educación como mercancía, del estudiantado como cliente y de la Universidad de Cundinamarca como empresa.

 

El estatuto contempla además la posibilidad de ofertar programas en modalidad virtual, lo que sin lugar a duda es un paso para la virtualización de la oferta. Por otro lado, el artículo 26, establece que, en caso de persistir un número inferior de 15 estudiantes en un campo de aprendizaje, se optará por desarrollar la clase de manera virtual, lo que afecta la calidad educativa, en aras de reducir costos de infraestructura y planta docente y como consecuencia, elevar su carga laboral. Es necesario decir, que la tecnología trasciende de la educación virtual. Ese componente se reflejará en las aulas cuando se implementen dispositivos tecnológicos y herramientas que permitan la transferencia y la creación de conocimiento del más alto nivel que aporte al desarrollo de la nación.

 

Lo dicho hasta aquí demuestra cómo la propuesta de Estatuto estudiantil justificado por el Modelo de Educación Digital Transmoderno -MEDIT- no es más que la adaptación de la universidad a la desfinanciación y la profundización de la autofinanciación proveniente del bolsillo de los y las estudiantes. Lo que nos obliga como comunidad educativa a exigir su retiro inmediato mediante la lucha y movilización masiva y democrática.

 

 ¡No al Estatuto Estudiantil!

En defensa de la universidad pública y de calidad: ¡Unidad, organización y movilización!

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