En defensa de la Universidad Nacional pública, de calidad y al servicio del desarrollo nacional

20 de noviembre de 2013
Inti Mesias Barrera. Candidato al Consejo Superior Universitario de la Universidad Nacional de Colombia.
La Universidad Nacional de Colombia atraviesa la crisis más grave de la historia. Hoy se autofinancia en casi un 50% y reporta un déficit de $57.500 millones de pesos. Situación que repercute negativamente en la calidad académica. Sólo para resolver la crisis de infraestructura de la sede Bogotá se necesita cuatro veces el presupuesto que el gobierno  nacional asigna en un año a toda la Universidad. Es por esta razón que se cayó el techo de la Facultad de Derecho, Ciencias Políticas y Sociales hace 3 semanas, o por la cual se inundó el edificio de Hidráulica con un simple aguacero.
La merma de la calidad también se percibe en los salones de clase: mientras se ha ampliado la cobertura los últimos nueve años en más de un 154% en posgrado, se ha disminuido el número de profesores de planta al pasar de 3081 a 2933 en el mismo periodo.[i]La ausencia de democracia y autonomía en la Universidad también es palpable. El actual rector Ignacio Mantilla, que sólo contó con el 6% del respaldo de la comunidad, fue impuesto como rector por el gobierno nacional, en detrimento de la opinión mayoritaria de la comunidad universitaria cuyo sentido había sido a favor de Leopoldo Múnera. Y este modelo ha llegado a tal punto, que incluso se pretende despojar de sus terrenos a la Universidad para entregárselos a la especulación inmobiliaria, como sucede con el Plan de Renovación Urbana del CAN en Bogotá que adelantan el Presidente Santos y el Alcalde Petro.
Se parte de reconocer esta crisis, para establecer con absoluta claridad que el modelo educativo impuesto en la universidad y el país está haciendo “aguas”. El modelo económico de las últimas décadas, acorde a lo dictado por organismos multilaterales, se ha centrado en darle plenas garantías al capital extranjero a costa del conjunto de la economía nacional. Dicho carácter tiene implícito la privatización de la prestación de los derechos sociales como la educación y la salud. Tal concepción niega de hecho que la Universidad Nacional contribuya de forma efectiva al desarrollo y progreso del país, y por tanto, degrada el conjunto de la formación profesional, artística, humanística o científica.  
Por esta razón, la representación estudiantil debe oponerse con claridad a la reelección o al alargue de este modelo educativo que representa el gobierno de Juan Manuel Santos. Gobierno que, vale la pena recordar, ha sido el promotor de 15 tratados de libre comercio que condenan a la ruina al agro y a la industria, que hoy promueve la reforma a la salud que mantiene el negocio de la intermediación en mano de las EPS y que fue quien trató de introducir el ánimo de lucro en la educación superior, iniciativa bien derrotada por la Mesa Amplia Nacional Estudiantil, MANE, en 2011.
Un representante al Consejo Superior Universitario también debe llevar a cabo iniciativas de movilización social que permitan reversar la privatización. En la Universidad Nacional, es necesario revisar el modo de calcular el costo de la matrícula, o analizar con detenimiento el nuevo sistema de admisiones que acaba la vocación profesional, entre otras adecuaciones normativas que se han hecho afectando la calidad académica,  promoviendo la autofinanciación y en últimas, creando mayores obstáculos para el goce efectivo del derecho fundamental a la educación.
Para lograr la defensa del carácter público de la Universidad Nacional es necesario que la comunidad universitaria avance en su organización. La representación debe comprometerse a estar en constante comunicación con los estudiantes a través de medios virtuales, canales de comunicación oficiales y dando cuenta de su gestión; debe procurar fortalecer su instancia gremial, que hoy se concreta en la Mesa Amplia Nacional Estudiantil, MANE, el más importante referente organizativo que hemos construido los estudiantes en 40 años, nutriéndolo con consejos estudiantiles y demás espacios democráticos de participación. Finalmente la representación debe promover la movilización creativa y de masas, ya que esta es la única forma probada para lograr reales transformaciones sociales.
Este es el programa que propone Avanza UN en la Universidad Nacional y que defenderá desde la representación estudiantil o fuera de ella, ya que entendemos que es el mejor camino para garantizar una Universidad Nacional Pública, de calidad científica y al servicio del desarrollo Nacional.



[i] Las cifras consignadas son obtenidas de: UNIVERSIDAD NACIONAL DE COLOMBIA. Plan Global de Desarrollo 2013-2015. Bogotá. 7 de noviembre de 2012

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