ORGANIZACIÓN COLOMBIANA DE ESTUDIANTES
UNIVERSIDAD DE ANTIOQUIA
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Las movilizaciones definidas por Asambleas Generales de baja legitimidad y representatividad que se llevan a cabo desde hace varios años en la Universidad de Antioquia, exceptuando las que se hicieron al tenor del portentoso movimiento nacional estudiantil contra el proyecto de reforma a la Ley 30 que pretendió hacer el gobierno de Santos en el año 2011, no han conducido al logro de conquistas ni siquiera menores, ni al fortalecimiento del movimiento estudiantil. Al contrario, han generado desgaste y apatía en la inmensa mayoría de los estudiantes.
En el caso concreto del presente“ paro indefinido”, estamos convencidos que constituye un nuevo desacierto, al tomar una decisión que no hace una lectura acertada de la disposición, el estado de ánimo, la correlación de fuerzas y la comprensión o grado de conciencia que tiene la mayoría de los estudiantes para respaldar ese mecanismo de presión; lo sensato sería que antes de adoptar una decisión de esa naturaleza, se promueva una sólida organización estudiantil y si aún no están dadas las condiciones para ello, al menos, se genere un proceso de estudio, discusión, debate y socialización sobre los problemas que enfrenta la universidad, que permita distinguir cuáles son del resorte de la Administración actual del “Alma Mater” y cuales corresponden a niveles gubernamentales, tanto departamental como nacional. No se pueden mezclar arbitraria y alegremente unos con otros.
La construcción del actual “pliego de peticiones” careció de un proceso de esa naturaleza y se adoptó de forma precipitada en una asamblea de escasísima asistencia, lo que necesariamente conduce a que carezca de una acogida de la mayoría, o siquiera de un número significativo de estudiantes.
Decretar un paro indefinido en la Universidad de Antioquia, para presionar un pliego de peticiones que no cuenta con el respaldo masivo de los estudiantes, no le aporta nada al movimiento estudiantil, al contrario le resta contundencia frente al objetivo que se trazó hace dos años con la Mesa Amplia Nacional Estudiantil de enfrentar con una propuesta coherente la política educativa de Juan Manuel Santos, la cual ha profundizado la crisis de las universidades, que se encuentran al borde del colapso después de más de veinte años de neoliberalismo.
La agenda de movilización definida por la MANE en su VIII plenario es clara en sus propósitos y en este caso con el de exigirle al gobierno nacional el reconocimiento de la deuda que tiene con la universidades públicas de 11,3 billones de pesos y consecuentemente, introducir un aumento significativo en el proyecto de Presupuesto General de la Nación que se discute actualmente en el Congreso. La lucha de la MANE lleva un proceso paciente desde el 2011, aprendamos de este y en lugar de seguir dando palos de ciego, pugnemos por dotar a la Universidad de Antioquia de una verdadera y fuerte organización gremial amplia y democrática, que sirva de herramienta eficaz para avanzar en la defensa de los derechos de los estudiantes.

