A 30 billones de pesos asciende la proyección de la atención de los daños ocasionados por el terremoto que sacudió el Eje Cafetero, el Valle del Cauca y el Chocó [1]. La Universidad Tecnológica de Pereira se vio seriamente afectada: cerca del 50 % de su infraestructura está inhabilitada y 23 edificios presentan daños severos, a lo que se suman las pérdidas que sufrió la comunidad universitaria en esta lamentable situación. Con este panorama, el Consejo Académico de la Universidad decidió reiniciar las clases de manera virtual.
De los cerca de 18.000 estudiantes que tiene la UTP, las directivas solo tienen una caracterización socioeconómica de la mitad, como lo registra el informe presentado al Consejo Académico en la sesión del pasado 27 de agosto. Aunque consideramos que este informe es insuficiente, porque esta decisión se toma a menos de tres semanas del terremoto y, por tanto, no se conoce la situación real de más de la mitad de los estudiantes, los datos presentados son alarmantes [2].
El 53 % de los encuestados no tiene una conexión constante y permanente a internet [3]. Esto dificultará el retorno de la comunidad estudiantil, su vinculación a las actividades académicas, el acceso a material bibliográfico y descargable, la entrega de trabajos, la consulta de foros y, menos aún, la conexión a las clases virtuales. Desconocemos si los estudios de la Universidad han contemplado clases presenciales en otros espacios o lugares alternos y las razones para descartarlas.
Pero incluso regresar a clases, en última instancia, bajo un escenario de virtualidad, requeriría que la comunidad universitaria cuente con internet móvil para facilitar su conexión, así como con tabletas y computadores que garanticen las herramientas necesarias para ingresar a las clases digitales. También sería necesario adaptar el sistema de Bienestar Universitario para que quienes requieran ayudas socioeconómicas, alimentación o acompañamiento psicosocial puedan recibirlas, entre otras. La UTP no puede hacer esto sola: estas condiciones deben ser garantizadas por el Gobierno Nacional, porque es quien cuenta con los recursos suficientes para atender la emergencia.
Adicionalmente, quienes integran la comunidad UTP deben recibir capacitaciones para atender los nuevos retos después del terremoto, así como orientaciones claras y democráticas sobre la flexibilidad académica que eviten afectaciones a estudiantes, profesores y trabajadores que, por motivos de la crisis social que vivimos, deban disminuir su carga o retirarse parcial o totalmente del semestre.
El Gobierno de Abelardo De La Espriella debe atender las necesidades urgentes de la UTP y de las demás instituciones afectadas. Se deben definir planes de infraestructura para atender los graves daños, publicar los informes técnicos sobre las afectaciones, realizar estudios completos sobre las condiciones de la comunidad y tomar decisiones que garanticen condiciones de acceso y permanencia con la mayor calidad posible. Estas decisiones deben adoptarse con los estamentos de la Universidad, incluidos estudiantes, profesores, trabajadores, cuerpos colegiados, decanos, directores de currículo y administrativos.
Fuentes.
[1] elcolombiano.com/negocios/calculo-perdidas-terremoto-colombia-plan-milagro-JA40049330
[2] Evaluación N.° 2. Terremoto 19-08-26. Oficina de Planeación.
[3] Informe de la sesión del Consejo Académico, 28 de agosto de 2026.
