Si se pudiera resumir en una palabra la agenda educativa de Petro, indudablemente sería “cuentos”. La razón es sencilla: han sido muchos los anuncios sobre educación para “cambiar” lo hecho por los gobiernos anteriores, pero, en la práctica, no solo ha incumplido esas promesas, sino que, en algunos casos, ha empeorado la situación. Los siguientes diez ejemplos dejan al descubierto la demagogia.
1. Según el SUE, se mantiene el déficit estructural de 19 billones de pesos y la autofinanciación del 50%. Todo indica que tampoco habrá reforma a los artículos 86 y 87 de la Ley 30, la cual, por falta de impulso del Ejecutivo, no ha pasado del primer debate en el Senado. El contenido del proyecto tampoco apunta a garantizar recursos estables y ajustados a los costos reales de la educación superior pública.
2. No existe siquiera un borrador de reforma al ICETEX para que se convierta en una entidad auxiliar de la política educativa. No hay ningún avance serio para eliminar la capitalización de intereses, otorgar auxilios reales a los deudores, asegurar que los aportes de la entidad nunca superen los incrementos de los recursos de las universidades públicas o renegociar los créditos con el Banco Mundial.
3. Al tiempo que no garantiza la financiación plena de las IES públicas ni salda su deuda acumulada para avanzar en cobertura con calidad, se redujeron a 10.000 los nuevos créditos del ICETEX para 2025 y no se ofrece ninguna alternativa. Peor todavía, según ASCUN, el desmonte del subsidio de la tasa de interés afectará a más de 230.000 estudiantes y egresados deudores, mayoritariamente de los estratos 1, 2 y 3.
4. Petro oculta que la política de gratuidad no es universal ni aplica para posgrados y que, además, funcionó con recursos tardíos y fraccionados durante todo 2024. Esto es grave porque se generan costos financieros que el Gobierno no compensa. El retraso se resuelve con más deuda o mermando otras metas institucionales.
5. Ya no con un cuento sino con un cuentazo, prometió 500.000 nuevos cupos en cuatro años, la misma cifra que el SUE logró en tres décadas con recursos congelados. Sigue los criterios de la OCDE de “cobertura sin calidad”, usando contenedores y colegios-universidades, acentuando la virtualidad y desconociendo la naturaleza distinta de las universidades y del SENA. Decir que creó 190.000 nuevos cupos es engañoso, ya que en realidad se trata de matrículas de primer curso y no de ampliación de la capacidad instalada. Los análisis del LEE, ATENEA y del Observatorio de la Universidad Colombiana muestran que ni en la medición más optimista se llega a un tercio de la meta.
6. Persiste la crisis financiera. Según la Contraloría, para 2024, solo en tres de las universidades públicas más grandes existe un pasivo pensional de $8,3 billones. A su vez, en la Universidad de Antioquia, la Rectoría despide profesores e hipoteca predios por su déficit histórico de 350.000 millones de pesos. Peor aún, la Universidad Nacional pasó de autofinanciarse 40 de cada 100 pesos en 2023 a 46 de cada 100 en 2025.
7. Propuso 102 proyectos de infraestructura en los que estaban contemplados 116.000 cupos nuevos. A corte de julio de 2025, solo 7 tienen más del 50% de avance; 14 proyectos están entre el 1% y el 50%, y 81 permanecen en cero, conforme a la respuesta entregada por el propio MEN a un derecho de petición radicado desde el Legislativo.
8. Prometió una “sociedad del conocimiento”, pero hoy la ciencia enfrenta el presupuesto más bajo en 25 años. Sin financiación es imposible avanzar en las fronteras del saber, y el rezago frente a los países desarrollados se profundiza. Para 2026 apenas se proyectan $120.000 millones, lo que implica un recorte del 62% en términos reales. Durante su mandato, los recortes acumulados ya alcanzan el 78%.
9. Expidió un decreto de formalización laboral para transitar a un 70% de docentes vinculados en planta, pero no garantiza los 2,9 billones de pesos adicionales que, según el SUE, cuesta dicha medida. Los escenarios que se vislumbran son: que las IES hagan planes raquíticos de formalización, recortando otros objetivos misionales, o que cubran el costo con recursos propios o con más venta de servicios.
10. Petro lesiona la autonomía universitaria al ordenar a sus funcionarios que promuevan la reelección del rector en la Universidad Popular del Cesar o la impidan en la Universidad del Atlántico según sus cálculos electorales. Se trata de abusos de poder similares a sus intervenciones en la UNAL y la UdeA, que debilitan este principio, defendido por Carlos Gaviria por sus aportes al avance del conocimiento y de la humanidad.
Del dicho al hecho hay mucho trecho, y el movimiento estudiantil debe reaccionar con firmeza ante este panorama desesperanzador. La independencia y la autonomía en la organización y la movilización son necesarias tanto frente a los gobiernos continuistas del pasado como frente al falso cambio del presente. Solo así se mantiene la coherencia.
