En Medellín, estudiantes marchan contra la privatización cuantitativa y cualitativa de la educación superior.
Aproximadamente 10 mil personas se movilizan en defensa de la educación en Medellín
Desde muy temprano, a pesar de ser un bello día, empezaron a escucharse en la ciudad los helicópteros que la rondaban, mientras a cada lado de la Avenida Oriental y la calle San Juan había policías bachilleres y patrulleros. Se percibía una situación especial, que se alimentó con la presencia de agentes de antiexplosivos de la Seccional de Investigación de la Policía Judicial, Sijín, al frente de la Universidad de Antioquia; esto se salía de lo que normalmente se observa, pues estos personajes son más comunes en marchas convocadas por la institucionalidad; o pudo ser el paso sigiloso de feroces perros rondado la calle; todo esto adornado por la abundante e intrusiva publicidad de las épocas de elecciones.
A la altura de las 10 de la mañana, el gremio profesoral marchó desde la sede de la Asociación de Institutores de Antioquia (Adida) hasta el Centro Administrativo la Alpujarra.
Algo por resaltar de dicha movilización fue la participación de la Asociación de Profesores de Cátedra (Aprocátedra), también algo nuevo pues con anterioridad se veía tan solo la asistencia de quienes estaban agremiados en sindicatos. Aprocátedra está construyendo un movimiento «por la dignificación de la actividad docente, de los profesores de cátedra”, expresa con cierta nostalgia, combinada con un tono combativo, el profesor de cátedra William Estrada: “Los profesores de cátedra somos la mejor expresión de la aplicación de la ley 30 y del neoliberalismo en la universidad, por eso estamos aquí marchando».
Estudiantes caminan la palabra en Medellín
Después del almuerzo, a la 1 y 40 de la tarde, bajo un implacable sol, salieron masivamente desde la Universidad de Antioquia estudiantes de la misma institución junto con estudiantes del Politécnico Jaime Isaza Cadavid, del Instituto Tecnológico Metropolitano del Sena, de la Universidad Autónoma Latinoamericana y de la Universidad Nacional, que se unieron a la altura del punto cero de Medellín; estudiantes de secundaria, uno que otro docente agremiado y trabajadores de la Central Unitaria de Trabajadores.
Los ejes de la movilización fueron la privatización cuantitativa, es decir, la financiación, y la privatización cualitativa, es decir, la mercantilización de los contenidos educativos.
“Presupuesto para la educación, no más armas ni dinero para la represión” coreaban cerca de 10.000 marchistas; de esta forma rechazaron la reforma a la ley 30 y al modelo actual de financiación de la educación superior, que tiene con déficit a todas las universidades del país.
Con el nombre de Pizarrón Rebelde, estudiantes de secundaria afirmaban en un comunicado: “También la educación secundaria está afectada por el ingreso de la mano privada en los planteles educativos, donde se mercantiliza y se privatiza la educación, […] Como es el ejemplo de los módulos de Bancolombia impuestos en clase”. Según esta organización estudiantil, el Banco de Colombia presta allí los libros a los colegios y estos a los estudiantes y enseñan lo que Bancolombia define.La Mesa Amplia Nacional de Estudiantes propuso la marcha como evaluación de la capacidad de movilización estudiantil; al respecto la estudiante Yolima del proceso nacional Identidad Estudiantil dice: “Sin duda, esta movilización es la muestra del trabajo político que se viene desarrollando por parte del estudiantado colombiano”.
Ahora son indispensables espacios de unidad y articulación como la Mesa y la Coordinación de Organizaciones y Movimientos Sociales de Colombia (Comosocol) y analizar la pertinencia o no de un Paro Nacional.

