Ponencia de la OCE en la Audiencia sobre la contratación publica y el futuro de la Ingeniería Nacional

El papel de la educación en la ingeniería nacional

Buenos días: al senador Jorge Enrique Robledo, al senador Guillermo García Realpe,  a la sociedad colombiana de ingenieros, a los compañeros estudiantes, a todos aquellos que siguen la trasmisión en el canal del congreso y demás asistentes.

Esta ponencia fue elaborada  en conjunto con mi compañero Camilo Riaño de la universidad Santo Tomás, quien está aquí presente.

Yo voy a hablar sobre El papel de la educación en la ingeniería nacional.

Para empezar hace falta resaltar el contexto en el que se encuentra  Colombia,  país en el que la situación es desalentadora, desde los años 90 con el inicio de la apertura económica y los Tratados de Libre Comercio, los cuales han abierto un nuevo contexto en la realidad nacional, con la implementación de políticas que buscan satisfacer las necesidades de los intereses de las trasnacionales y los principales países potencia, especialmente de Estados Unidos.

Todo lo expuesto anteriormente efecto del modelo económico, que busca una liberalización del mercado, pretendiendo satisfacer sus intereses egoístas y ambiciosos, con los derechos esenciales de las personas, por medio del sometimiento del país a través de la implementación de distintas políticas, como ocurre ahora mismo entorno a la contratación pública tema que nos congrega en este momento.

Como resultado de este modelo económico implementado en los últimos 20 años en Colombia, hoy tenemos un país que económicamente depende del sector primario y la minería principalmente. Tanto así que anualmente un 80% de la inversión extranjera va destinado al sector minero energético.

Siendo este el panorama, la ciencia y la tecnología son componentes centrales del cambio futuro de la sociedad y de ahí el papel fundamental de la ingeniería en la industrialización y la modernización del país.

La historia enseña que los ingenieros han tenido una importante labor en la sociedad, cuando se vincularon al desarrollo industrial y se preocuparon por los efectos de la acción profesional sobre aspectos sociales y administrativos.

Actualmente las circunstancias y los medios son bien distintos pero la finalidad tiene cierta analogía: cómo diseñar una ingeniería que responda a la necesidad  de crear una nueva sociedad en un país, atrasado en el conocimiento científico y tecnológico, y cada vez más ajeno a las condiciones de competencia que reclaman los nuevos escenarios de la economía internacional. Con un gobierno que solo ha contribuido a desmantelar la industria, cerrando las puertas laborales a los ingenieros.

Pero para suplir las carencias en cuanto a ingeniería del país hace falta destacar que la educación es una condición necesaria para cualquier sociedad que piense en el desarrollo, es así como la sociedad colombiana necesita una educación de alta calidad, para pensar en el buen futuro de profesionales que le brinden grandes soluciones al país, y para esto hace falta que la fuerza económica más grande en la sociedad; es decir el estado brinde la mejor financiación y orientación posible.

Así mismo el estado colombiano tiene que definir estrategias para controlar la calidad y medir el nivel de logro de resultados, además de orientar a las universidades en cuanto a las necesidades del país y el estado del sistema, estando a la vanguardia en un medio laboral como el de la ingeniería que cada vez se internacionaliza más y requiere profesionales que estén a la par con los de otros países.

El futuro de la ingeniería en Colombia está obviamente ligado al del país y al tipo de educación que este ofrezca, ya que a cada modelo de país, le corresponde un modelo de educación.

Planes de estudio

Ahora refiriéndonos más concretamente a la formación de los ingenieros en las universidades es importante recordar que la finalidad de un plan de estudios es formar profesionales que tengan idoneidad en el abordaje de situaciones problemáticas típicas de la profesión, capacidad creadora para producir innovaciones, análisis y reenfoque de los problemas, manejo del pensamiento científico y de metodologías de la investigación, sentido de contexto en su actividad, visión global del conocimiento, motivación para una actualización permanente, capacidad para integrar, formar y conducir equipos de trabajo, consciencia en cuanto al medio ambiente y actitud ética en el ejercicio de la profesión.

Como señala un estudio reciente.»… los currículos deben tener la capacidad de adaptarse a las prácticas sociales en la parte tanto del «hacer» como del «saber». Para todos los empresarios es determinante el desarrollo de lo «práctico» y la capacidad de concreción del conocimiento.»  Lo que me obliga a hacer una crítica entorno a la recarga de contenidos en los currículos, sin un estudio critico de su relevancia, además de una falta de claridad en los objetivos, puesto que la estructura de los cursos tiende a encapsular el conocimiento.

El problema grave es que la estructura de los currículos cambia muy lentamente. Los enfoques pedagógicos establecidos hace cincuenta años todavía controlan los procesos educativos. No se tiene idea de los tremendos cambios mentales y estructurales que deben realizarse para lograr la formación cabal de los ingenieros, puesto que solo se piensa en suplir las exigencias de las pruebas saber pro. Y bajo estas condiciones esperamos ser competitivos como empresas de ingeniería internacionalmente, cuando desde la misma educación que se ofrece a nuestros profesionales ya se les coloca por debajo de los estándares que se manejan en el exterior.

Además se pueden identificar, algunos elementos negativos en la formación profesional de los ingenieros, los cuales son: ausencia de investigación y de estímulo a la creatividad y a la innovación, y  poca atención a graves problemas nacionales; cosas que se oponen al trabajo en grupo y a las construcciones colectivas; generando una proliferación de carreras que están llevando a una seria disminución de calidad y a una pérdida de identidad en la profesión.  

La poca relación de los grupos universitarios de investigación con la empresa y los centros de desarrollo tecnológico, la deficiencia en infraestructura tecnológica de las universidades, el retraso en la formación doctoral en ingeniería, y el predominio de la adquisición o adaptación de tecnologías del exterior, son a la vez causa y efecto de la poca investigación que se lleva a cabo en las Facultades de Ingeniería.

En el marco de esta problemática es difícil aceptar que con un decreto como el 734 se entregue la soberanía y la infraestructura nacional, y se den garantías a las empresas de ingeniería extranjeras,  dejando de lado las empresas nacionales, porque aunque el decreto tiene algunas medidas para favorecer a la empresa nacional estas son por completo insuficientes.  Cuando de por si la ingeniería civil colombiana tiene problemas que la colocan en desventaja, ya que se puede observar con frecuencia la poca o nula transferencia tecnológica o de conocimientos que el país obtiene cuando se emprenden grandes proyectos de infraestructura por parte de firmas del exterior, o cuando se adquieren patentes y licencias provenientes de países desarrollados.

Señala un estudio reciente de la Universidad de los Andes y la Corporación para la Investigación y la Docencia Económica, de Medellín, que en el medio industrial es clara la ausencia de flujos nacionales de conocimientos tecnológicos y la pobreza de ingenieros con altos niveles de formación. En pocas palabras, que es marginal el papel de la capacidad científica nacional en la rápida transformación tecnológica que el sector productivo ha experimentado en los últimos años.

Además del desempleo estructural que afecta a la profesión, ha aparecido el fenómeno del subempleo, sobre todo cuando los ingenieros desempeñan tareas que podría realizar un tecnólogo. 
 Mensaje de respaldo de la MANE

Finalmente frente a estas problemáticas, como estudiantes o ingenieros en proceso de formación, mostramos un gran interés en las peticiones de los ingenieros del país, frente a las políticas de contratación pública,  puesto que las decisiones tomadas en el presente serán las que nos afecten en el futuro en el ejercicio de la profesión para la cual hoy nos preparamos, en las distintas universidades.

Así mismo esperamos que la educación que recibimos sea de alta calidad, científica y al servicio del pueblo; tal como lo ha propuesto la MANE en su borrador de ley alternativo de educación superior, el cual se presentara a la sociedad el próximo 20 y 21 de abril en la ciudad de Medellín invitando “a toda la sociedad colombiana incluyendo a los ingenieros aquí presentes a leer, discutir y complementar el documento de la misma forma en que otros sectores de la sociedad se han sumado a la construcción de esta Nueva Ley de Educación.” 

Para de esta manera garantizar la formación de ingenieros civiles aptos para la construcción de un mejor país.

Al gobierno nacional por su parte, le corresponde hacer efectivas políticas que conlleven al reposicionamiento de la ingeniería como disciplina fundamental para el desarrollo de un país próspero. El ánimo con el que el gobierno asuma esto se verá en la reforma a la ley 30 de educación superior y en el decreto 734, mientras que estos garanticen una formación de ingenieros de alta calidad, que puedan ejercer su profesión en el marco de la autonomía, facilitando el progreso del país, para defender nuestra soberanía y el trabajo nacional; ya que como consecuencia de las políticas actuales hoy se tiene un país que cada día va perdiendo identidad.

Termino diciendo que: “el presente de la ingeniería de Colombia habla mal del futuro del país”.
¡Muchas gracias!

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