¡Por un país a la medida de nuestros sueños: Todos a la Cumbre de los Pueblos!

Carmen Gelis López, Organización Colombiana de Estudiantes -OCE Bolivar 

El año anterior, el estudiantado colombiano emprendió una lucha que quedará impresa como sello indeleble en los anales de la historia; ya sea por su contundencia, o por la falta de referentes inmediatos con los cuales compararla, sin olvidar, claro está, al emblemático Movimiento Estudiantil del 71.
Tal lucha tuvo como objetivo principal el desmonte de la llamada Reforma a la Ley 30, que desde 1992 es la normativa legal que rige a la educación superior pública y privada en nuestro país; ley que si bien permitió el arranque de la privatización de lo que en esencia es un derecho, no es nada en comparación a lo que venía con la tal reforma.
El presidente Santos y su fiel ministra Campo, como buenos encantadores, trataron de utilizar los argumentos más persuasivos y no por eso menos falaces, para convencer al pueblo colombiano, y especialmente a los estudiantes, de las bondades ilusorias de semejante adefesio. Pero nosotros no tragamos entero; no creímos ni una palabra y la calle vio como nuestras voces proclamaban: ¡abajo la reforma!, ¡abajo la privatización!, y lo logramos, pues el gobierno, humillado ante la opinión pública, tuvo que ceder.
Sin embargo, las condiciones han cambiado, y ahora nuestra labor no es la protesta, sino la propuesta: una nueva propuesta de educación superior: de y para los estudiantes, que garantice la gratuidad, calidad y la cientificidad; pero sobre todo, que contribuya al desarrollo nacional y al detenimiento de la pérdida de autodeterminación que ha avanzado a pasos agigantados desde la apertura (neo)liberal de hace más de 20 años encabezada por los sectores de la siempreviva oligarquía colombiana.
De tal manera que los estudiantes debemos comprender, que nuestra lucha por la educación se supedita a las luchas por un cambio estructural del estado de cosas en el cual nos encontramos, porque es el modelo aplicado en el sistema que produce necesariamente tal estado, el que permite toda especie de exabruptos como los que en Colombia observamos: la salud “brindada” a través de intermediarios; la especulación de los fondos privados de pensiones en detrimento de la calidad de vida de los pensionados; la llamada sostenibilidad fiscal creada a favor del pago de la deuda pública y contra el ciudadano de a pie y sus justas exigencias; la represión política para servir a los intereses de las multinacionales que saquean a cambio de pírricas regalías; e, inclusive, la pretensión de reformar la justicia para darle vía libre a un rompimiento del equilibrio de poderes que deje al Ejecutivo por encima de las demás ramas del poder público.
Y es que desde que Santos es presidente ha aparecido un diluvio de reformas que indiscutiblemente coinciden en una naturaleza: la privatizadora, y no cualquier privatización, sino una en manos de las potencias extranjeras encabezadas por Estados Unidos, el cual tiene a los países Latinoamericanos como su patio trasero, de donde recoge trastes y en donde bota desechos; eso sí, con la venía de la corruptela gobiernista, que vende nuestro don más preciado: la soberanía, hasta por el más miserable plato de lentejas.
En ese contexto, ese mismo gobierno estadounidense invita hoy, con fechas del 14 y 15 de Abril del presente año, a la VI Cumbre de las Américas, un evento propuesto por ellos originalmente para promover sus enfoques de defensa del libre comercio y el ALCA.
No obstante, vemos como en la tal Cumbre se menosprecia a los gobiernos alternativos y/o disidentes que no les comen todo el cuento a los gringos. Además, los antecedentes de las cumbres realizadas anteriormente demuestran que en tal espacio no se propende por una discusión seria, que vaya en la vía de soluciones para el desarrollo integral del continente.
Simultáneo a esto, el gobierno estadounidense, actualmente encabezado por Barack Obama, continúa su política hegemónica por todas partes del mundo, y además, defendiendo un modelo que, como lo prueban las miles de manifestaciones alrededor del mundo, está condenado al más trágico fracaso: el neoliberal; aquél que por su caída ha dejado a la deriva a millones de personas en países donde hasta hace unos pocos años la prosperidad era tanta que no cabía en  las pantallas de nuestros pobres televisores tercermundistas.
Es por eso que, a la par de las Cumbres oficiadas por Estados Unidos, las organizaciones sociales y demás sectores verdaderamente democráticos han venido organizando cumbres alternas, en donde el objetivo central sí es establecer propuestas en torno a los problemas reales de Nuestra América, que incluyen además las relaciones leoninas y bajo intereses perversos que mantiene este país con la región y el resto del mundo.
Obviamente, el estudiantado como sector que debe proyectarse en todos los escenarios de la vida política y social no puede estar al margen de tal evento. No podemos olvidar que las políticas antidemocráticas impartidas en beneficio de la economía estadounidense, por ejemplo, a través de los Tratados de Libre Comercio, nos afectan de forma directa: promueven la pauperización de la educación para especializarla en mano de obra barata, y a su vez pretenden privatizarla para que “empresas educativas” extranjeras sean quienes nos la impartan, seguramente de pésima calidad; con la entrada de las multinacionales y con la Ley del Primer Empleo a su favor, se terceriza el trabajo llevándolo a condiciones inhumanas que incluyen salarios de hambre; y lo peor, se le arrebata el empleo a nuestras familias cuando a través de tan lesivos acuerdos se arruina la totalidad del aparato productivo nacional.
La invitación es entonces, a que la totalidad de los estudiantes Colombianos nos vinculemos a este evento convocado en Cartagena del 12 al 14 de Abril, denominado “La Cumbre de los Pueblos”. Así, demostraremos que nuestra lucha no es por una reivindicación aislada; que el verdadero compromiso del estudiantado en cabeza de la MANE es la construcción de un país, tal como lo profesa su consigna, “con soberanía, democracia y paz”: un país a la medida de nuestros sueños, ¡LATINOAMÉRICA A LA MEDIDA DE NUESTROS SUEÑOS!

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