Rodrigo Mutis* rmutis@unal.edu.co Twitter: @RodrigoMutis
*Estudiante de Biología en la Universidad Nacional de Colombia sede Bogotá, coordinador del grupo de divulgación científica Universidad y Ciencia.
La historia de la ciencia es fascinante y está llena de anécdotas interesantes, pero hay una peculiaridad que más anecdótica nos muestra el carácter de la ciencia y de la historia misma, y es la de los descubrimientos que se hacen al mismo tiempo o simultáneos, porque nos muestra cómo la historia tiene una tendencia, que partimos de un contexto histórico dado pero que tenemos la capacidad de transformarla.
En 1665 Newton desarrolló en Cambridge un método para calcular tangentes, un algoritmo para derivar funciones algebraicas. Newton se dedicó a reestructurar las bases del cálculo e introdujo el concepto de fluxión, que para él era la velocidad con la que una variable «fluye», es decir como varía esta con respecto al tiempo.
Diez años después Gottfried Leibniz fue el primero en publicar los mismos resultados que Newton había descubierto. Él conservó un carácter geométrico y trató a la derivada como un cociente incremental y no como una velocidad.
Con esto había nacido el cálculo infinitesimal y las dos notaciones que en la actualidad conocemos para expresar la idea de derivada; la notación newtoniana que trata a la derivada como el cambio de x con respecto al tiempo t, es decir;
y la notación de Leibniz en dónde la derivada de una función f(x) es representada como f'(x). Como los dos habían llegado a las mismas conclusiones, ambos dijeron que el otro los había copiado, Leibniz pasó entonces el resto de su vida tratando de demostrar que no había plagiado las ideas de Newton.
Igualmente el 18 de junio de 1858 Charles Darwin recibe un manuscrito de Alfred Russel Wallace y ese mismo se lo envió a su gran amigo, el geólogo Charles Lyell junto con una carta que decía: «Nunca vi una coincidencia más sorprendente; si Wallace hubiera tenido el borrador de mi manuscrito de 1842, no hubiera podido hacer un mejor resumen de mis ideas». Es decir, Darwin acepta que las ideas de Wallace son las mismas en las que él mismo había estado trabajando desde que viajó en el famoso barco del Beagle. Con este cruce de cartas había nacido la teoría de evolución por selección natural, que consta básicamente de 4 postulados:
1) Se requiere que las características de los organismos presenten una variación y que ésta sea heredable, y es el ambiente el que se encargar de «seleccionar» las características favorables, haciendo que las desfavorables sean eliminadas de las poblaciones.
2) El ambiente es finito y azaroso y, por lo tanto, hay una forma de «lucha por la existencia» entre los organismos.
3) Como consecuencia de las diferencias individuales, los individuos más aptos dejan más descendencia.
4) Los descendientes tienden a parecerse a sus progenitores por que heredan sus características.
Aunque Wallace nunca la llamó selección natural, pues consideraba que esto implicaría que existía alguien que seleccionaba, las ideas a las que llegaron eran exactamente las mismas, por lo que la teoría de la selección natural debería conocerse como la teoría de Darwin-Wallace.
Estos dos casos, y estoy seguro de que existen muchos más, se muestra una propiedad esencial de la historia y que Karl Marx pudo captar: «los hombres hacen su propia historia, pero no la hacen en circunstancias escogidas por ellos, sino en circunstancias directamente encontradas, dadas y transmitidas desde el pasado.»
Esto es bien apreciado por los historiadores pero es extraña para la mayoría de las personas especialmente los científicos que no ven el equilibrio dinámico entre la inexorabilidad de las fuerzas de la historia y el poder de los individuos.
La historia misma tiene determinadas tendencias, determinadas predicciones, la historia tiene leyes, pero en la historia también los individuos son capaces de modelar el estado futuro de sistemas enteros, tenemos que reconocer en los individuos la capacidad de un papel transformador.
Newton, Leibniz, Darwin y Wallace tuvieron las condiciones históricas a su favor para desarrollar sus ideas, todo un cúmulo de conocimientos que la humanidad entera había desarrollado, pero también se trataban de individuos extraordinarios que pudieron aprovechar su momento histórico para revolucionar el conocimiento.

