Entrevista a Catalina Toro, Docente en la Universidad Nacional de Colombia, sobre el decreto de formalización laboral.

“Ha habido una falta de compromiso porque los gobiernos, después de la Ley 30, han contribuido muy poco a saldar la deuda histórica que tienen las universidades públicas” Catalina Toro, Docente en la UNAL.

“Ha habido una falta de compromiso porque los gobiernos, después de la Ley 30, han contribuido muy poco a saldar la deuda histórica que tienen las universidades públicas” Catalina Toro, Docente en la UNAL.

El pasado 1 de abril el gobierno nacional expidió el decreto 0391 por medio del cual se exige adoptar planes de formalización laboral al interior de las IES públicas del país. La medida, genera preocupaciones de no atender las reivindicaciones históricas de los distintos estamentos en las universidades públicas, dado que puede terminar profundizando la crisis estructural de la educación superior pública ante la falta de presupuesto.

En el marco de las elecciones para la representación profesoral ante los distintos cuerpos colegiados de la Universidad Nacional de Colombia, y con el fin de enriquecer el debate sobre este tema crucial, la Organización Colombiana de Estudiantes (OCE) y su comité en la Universidad Nacional entrevistaron a la docente Catalina Toro, una de las candidatas ante el consejo académico. La profesora Toro es directora del Grupo de Investigación Derecho y Política Ambiental y reconocida activista en defensa de la isla Gorgona. Esta conversación busca exponer sus argumentos y análisis sobre el decreto, en un ejercicio de pedagogía y discusión pública que no constituye un respaldo político a su candidatura.

Foto tomada de cuestión pública

OCE: ¿Tiene conocimiento del decreto sobre la formalización laboral en las Instituciones de Educación Superior (IES) públicas?

Catalina Toro: Sí; no conozco en detalle cómo se ha venido desarrollando la normatividad en este momento, pero conozco todo el debate y el reclamo que los profesores y profesoras ocasionales han planteado en el sindicato.

OCE: ¿Considera fundamental la formalización laboral de los docentes ocasionales en las IES públicas?

Catalina Toro: Es fundamental porque, de hecho, desde la Ley 30 de 1992, la planta de profesores de las universidades públicas está congelada. Aquí, en la Universidad Nacional, más del 70% de los docentes son ocasionales; están siendo maltratados y cuentan con muy pocas garantías laborales.

OCE: Más allá del decreto en sí, ¿qué condiciones considera indispensables para que una política de formalización laboral docente sea efectiva y tenga resultados visibles?

Catalina Toro: Hay algo que no se puede hacer: implementar esta formalización sin haber asegurado primero el financiamiento. La universidad arrastra una crisis desde hace mucho tiempo, y hoy en día tiene que conseguir por sí misma gran parte de los recursos. Si ya de por sí es crítica la situación, el Ministerio o el gobierno nacional deberia destinar más recursos para las universidades públicas y para la formalización de los docentes ocasionales, serían bienvenidos; pero no es el caso.

OCE: ¿Cuál ha sido la principal falencia del Estado a la hora de garantizar la formalización laboral docente y el fortalecimiento de las universidades públicas, y qué papel debería asumir para corregirlo?

Catalina Toro: Ha habido una falta de compromiso porque los gobiernos, después de la Ley 30, han contribuido muy poco a saldar la deuda histórica que tienen con las universidades públicas. Esto se debe a varios motivos.

Uno es el tipo de modelo educativo que se ha querido implementar, que consiste básicamente en colocar a las universidades públicas a vender servicios, como si fueran privadas. Eso ha obligado a que las universidades, a través de los servicios de extensión y de las famosas alianzas público-privadas, tengan que ofrecer una especie de portafolio de servicios que los profesores deben asumir. Además de la carga que ya tenemos. Esta dinámica explica por qué hay tantos profesores de planta que no dictan clase y por qué los profesores ocasionales, con contratos absolutamente inestables y muy mal pagados, son quienes están a cargo de dictar clases tanto en pregrado como en posgrado.

Entonces, este es un fenómeno estructural y se debe a que a la universidad la han puesto a vender servicios, aumentar cobertura y que ella misma consiga los recursos, con unas condiciones que son cada vez más deficientes a nivel de infraestructura, bienestar estudiantil y tecnología; carencias que afectan no solo la docencia, sino también la investigación.

En consecuencia, también vemos reducidos los presupuestos para hacer investigación autónoma y crítica, mientras se multiplican las ofertas para que la universidad entre a hacer investigación técnica y tecnológica, sometiéndose a las agendas que se imponen internacionalmente o que plantean las empresas y el gobierno a través de MinCiencias.

Por ejemplo, los proyectos de regalías y sus metodologías son absurdas. Se destina muchísimo dinero a que unas universidades consigan una cantidad de socios, gobernadores, alcaldes y entidades público-privadas para acceder a un montón de recursos. Y aunque digan que son sin ánimo de lucro, lo que he visto es que en la práctica es lo contrario: se mueve una millonada enorme para justificar, entre otras cosas, todos los problemas que tenemos con el modelo obstructivo. Esos son los proyectos de regalías.

En definitiva, cada vez tenemos menos investigación autónoma y crítica.

OCE: Para finalizar, ¿qué otros obstáculos estructurales dentro de las propias universidades dificultan una formalización laboral docente transparente y equitativa?

Catalina Toro: Hay un asunto que es muy importante indicar. Cada vez tenemos más egresados de pregrado y posgrado de la Universidad Nacional que, adquieren conocimiento, se van a hacer sus posgrados y doctorados a otras instituciones, y cuando vuelven con una excelente preparación, la universidad no los recibe.

Y tenemos un problema estructural en la manera como se realizan los concursos en la Universidad Nacional, y así hay que decirlo: hay perfiles que han sido amañados. Existen relaciones de poder dentro de la universidad que ponen barreras para que profesores ocasionales puedan ofrecer diversidad de temas o actualizar los programas y los cursos. Tenemos unos feudos que quieren mantenerse y perpetuarse, los cuales ponen muchos obstáculos en los concursos abiertos; y los perfiles, no en todos los casos, pero sí en muchos, están predeterminados para asegurar el manejo y el mantenimiento del poder de esos mismos feudos.

Esto hace que la contratación de profesores ocasionales dependa de si pertenecen o no a esos feudos de poder, y no exista una apertura para muchos egresados —que la universidad misma ha formado— y que tienen el potencial de ser excelentes profesores aquí. Este es un problema que no se ha visibilizado ni discutido suficientemente. Porque, ¿de qué sirve que se formalice a los docentes que son amigos del feudo de turno, si al mismo tiempo se le cierra la puerta a una cantidad de egresados que vienen de diferentes universidades del mundo con deseos de contribuir, de ser profesores, de ser investigadores y de proponer nuevas áreas de conocimiento, solo por no pertenecer a los feudos actuales? Ese es el verdadero tema: las relaciones de poder en la universidad.

Es algo que nunca se toca cuando se habla de formalización de docentes. Entre los actuales hay muchos excelentes, pero hay otros que no lo son tanto. Están esperando simplemente que su padrino de turno les dé su cargo. Y esto es algo que no se suele escuchar en ninguna entrevista.

Nota: Invitamos a las y los lectores de esta entrevista a leer nuestro artículo “Formalización laboral para las IES públicas: entre la demagogia y el neoliberalismo.“ en https://ocecolombia.co/formalizacion-laboral-para-las-ies-publicas-entre-la-demagogia-y-el-neoliberalismo/

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