Reflexiones para un consenso ante la crisis de la UNAL

Reflexiones para un consenso ante la crisis de la UNAL

Frente al complejo panorama que atraviesa la Universidad Nacional de Colombia, institución fundamental para el país, desde la Organización Colombiana de Estudiantes consideramos necesario plantear estas reflexiones para contribuir a la construcción de acuerdos que permitan superar la crisis como comunidad universitaria.

Los déficits democráticos que permiten al CSU apartarse de los resultados de las consultas para elegir rector, dado que la Ley 30 y el Decreto 1210 —normas que no han sido modificadas— no les otorgan carácter vinculante, no deben resolverse mediante vulneraciones a la autonomía universitaria ni con injerencias del Gobierno nacional. Sobre el marco normativo que condiciona esta situación, el Consejo de Estado y el Tribunal Superior de Bogotá, en sus recientes pronunciamientos, dirimieron los conflictos legales en torno a la rectoría de la Universidad Nacional. 

Fortalecer la democracia universitaria, bandera histórica del movimiento estudiantil, exige coherencia entre los fines y los mecanismos empleados. En consecuencia, consideramos respetuosamente que la MECUN no respondió adecuadamente a este desafío, debido a las dificultades en la participación de la comunidad universitaria, metodologías poco claras, limitadas garantías para la pluralidad de ideas y debilidades en la representatividad.

Los borradores presentados pueden servir como insumo para ser discutidos en escenarios y con mecanismos de amplia participación institucional,  que permita decisiones fruto de un consenso genuino entre sus estamentos, actuando con independencia y autonomía. Ello implica procesos incluyentes, reglas claras de deliberación, respeto por la diversidad de perspectivas y la mayor representatividad posible, sin que las naturales diferencias desemboquen en intimidaciones, agresiones o confrontación. Las decisiones adoptadas sin esos criterios corren el riesgo de profundizar las divisiones en lugar de resolverlas. 

Hacemos un llamado a que las diferencias se desarrollen de manera civilizada, sin reemplazar el análisis de los hechos por la descalificación personal y rechazando toda forma de violencia. Ante las dificultades que atraviesa la UNAL, debe primar la responsabilidad, el debate democrático con altura y la construcción de entendimientos que permitan seguir fortaleciendo nuestro legado institucional de más de 159 años de historia.

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