La autonomía universitaria, como principio esencial de las instituciones de educación superior, debe ser garantizada, y en nada la fortalece la actitud de estigmatización del presidente Abelardo de La Espriella en su alocución del día de ayer. El llamado a que la fuerza pública ingrese a los campus es peligroso y tiene muy graves antecedentes. La Organización Colombiana de Estudiantes rechaza estas actuaciones.
Frente a un gobierno como el actual, que sigue al pie de la letra una agenda en defensa de los intereses de EE. UU. y no los de Colombia, el movimiento estudiantil debe adelantar una movilización pacífica, masiva y creativa. Esto implica denunciar la estrategia del Escudo de las Américas de EE. UU., rechazar la continuidad de las políticas de libre comercio, promover la creación de riqueza y fuentes de empleo nacionales, y defender la educación pública, científica, la autonomía universitaria, la autonomía escolar y las libertades de cátedra, opinión y culto, entre otros derechos.
Para propiciar la mayor unidad y respaldo en los claustros y en la sociedad colombiana en torno a estas banderas, el estudiantado debe rechazar la violencia como forma de tramitar diferencias de cualquier tipo, porque, lejos de contribuir al avance de nuestros reclamos nacionales y democráticos, le sirve de excusa a personajes como el actual presidente para acentuar su tono autoritario y fascistoide en contra de la autonomía universitaria y también para aumentar la injerencia de EE. UU. en los asuntos internos de Colombia.
