El pasado 10 de Febrero el vicerrector de Cultura y Bienestar Milton Arango presentó ante el Comité de Bienestar la intención de la dirección universitaria de realizar cambios en las residencias Universitarias. Dichos cambios que fueron presentados como estrategias regulación y convivencia interna, vinieron acompañados del anuncio de entregar 40 de los 120 cupos de residencias masculinas (un bloque entero) a estudiantes mujeres que se encuentran esperando adjudicación en los escasos 24 cupos de residencias femeninas.
En este contexto, si se analiza bien la propuesta de redistribución de cupos del vicerrector Arango quedan claros 2 hechos. El primero que la dirección universitaria anuncia que bajo este esquema no se invertirá un peso más para ampliar residencias en Unicauca. Y segundo que estamos en frente de un congelamiento manifiesto del bienestar universitario.
¿Cuál es el debate entonces?
Según datos de la misma universidad de los 15.300 estudiantes de pregrado Unicauca el 80% son estrato 1,2 y 3, el 48% son mujeres y en términos de origen 8 de cada 10 son del departamento del Cauca (No de Popayán) y más de 3.500 estudiantes provienen de zonas fuera del Cauca. Uno de los argumentos del Vicerrector Arango es que los estudiantes hombres no solicitan cupos y que los que lo hacen no cumplen los requisitos para ser adjudicatarios. No obstante los datos demuestran que existe una amplia franja de estudiantes de escasos recursos provenientes de zonas alejadas, tanto hombres como mujeres, que son susceptibles de ser asignados.
En un departamento con 60% de pobreza y 34% de miseria y donde el 45% de los estudiantes que logran ingresar a la Unicauca desertan, es un pilar fundamentar el desarrollo de vivienda estudiantil, por tal razón ante la propuesta de redistribución de cupos del vicerrector Arango llamamos a la comunidad universitaria a unirnos al justo reclamo de 100 residencias más para las mujeres de Unicauca. Luchar por la ampliación de residencias en condiciones dignas en la práctica significa oponernos al congelamiento del bienestar y a la política educativa del gobierno de Santos.
Con propuestas como la que aquí se cita el rector Juan Diego Castrillón busca ajustarse a condiciones de austeridad como marco para administrar el déficit de 46 mil millones que tiene nuestra universidad, déficit que es resultado desfinanciación del sistema educación superior público que Santos profundiza y que hoy asciende a 16 billones de pesos, cuyo reflejo entre otras cosas es el recorte del bienestar universitario.
Que no se nos olvide que la propuesta de redistribución de cupos de la dirección universitaria se hace una vez aprobado el nuevo Sistema de Cultura y Bienestar, el cual no asegura el fortalecimiento ni los recursos necesarios para garantizar este componente, y donde las facultades deberán gestionar los recursos a través del sistema de proyectos que no están sujetos necesariamente al presupuesto de la universidad ni se enfocan a garantizar la permanencia.
Las Residencias estudiantiles son un baluarte del bienestar universitario, por ello invito a toda la comunidad universitaria a unirse a su defensa, a luchar por su ampliación, y a no permitir su congelamiento, hecho que constituye el primer paso para su desmonte.
¡Reclamamos 100 residencias más para las mujeres de Unicauca!
JOHN DEIBI DE LA CRUZ TEZ
Representante de las residencias Universitarias Masculinas en el Comité de Bienestar Universitario.
