Resulta muy grave la reciente notificación de un fallo proferido por parte del Consejo de Estado, en el que se obliga a la Universidad de Cartagena a la devolución de cerca de 50 mil millones de pesos -que actualizados a moneda de hoy suman cerca de 90 mil millones de pesos e incluirían eventuales intereses que se calculan entre 300 y 400 mil millones de pesos (Correa, 2023)- por el cobro indebido de la estampilla «a la altura de nuestros tiempos», que da fin a un litigio que viene desde el año 2006 y que generaría consecuencias catastróficas para estudiantes, docentes y personal administrativo de este importante claustro de la Región Caribe.
Ante dicho panorama, exigimos al gobierno del Presidente Gustavo Petro, que bajo la premisa que ECOPETROL es una empresa nacional y patrimonio construido a pulso por las y los colombianos, efectúe la condonación de dicha deuda a la UdeC y permita aliviar sus evidentes dificultades financieras. Solo para el año 2022, la compañía ECOPETROL alcanzó utilidades netas de 34.4 billones de pesos y un EBITDA de 75.2 billones de pesos. Sumado a esto, su filial REFICAR le acaba de ganar a la multinacional CB& un litigio internacional por 1000 millones de dólares.
Consideramos que esta situación, en el fondo refleja la aguda crisis presupuestal que atraviesa la educación superior producto del actual esquema de financiación de la Ley 30, que arroja a nuestras IES públicas a la búsqueda de fuentes adicionales de recursos para autofinanciarse y que según cálculos del Sistema Universitario Estatal (SUE) se estiman en un 45%. Lo anterior, reafirma la urgencia de exigir una reforma a la Ley 30, especialmente en sus artículos 86 y 87, para establecer un modelo que conciba la educación como un derecho fundamental, amplíe la base presupuestal para saldar la deuda histórica con nuestras IES y se reconozcan los costos marginales crecientes de la educación superior.
Exhortamos a toda la comunidad universitaria y a la opinión pública en general a respaldar esta reivindicación democrática y evitar que la crisis de nuestra Alma Mater adquiera dimensiones de proporciones irreversibles y que pongan en jaque sus operaciones y funcionamiento. Solamente en un ambiente de amplitud y de unidad en términos de organización y movilización podremos salvar a la Universidad de Cartagena y mantener sus puertas abiertas para una próxima generación de estudiantes que se sumen al valeroso propósito de defender la educación pública, científica y al servicio del desarrollo nacional.
- https://revistametro.co/2023/06/11/universidad-de-cartagena-es-que-no-me-oyen-o-es-que-no-me-ven/
