Por:
Laura N. Torres R.
Estudiante de noveno semestre de la Licenciatura en Biología de la Universidad Pedagógica Nacional de Colombia. Representante estudiantil de la Facultad de Ciencia y Tecnología.
Es indiscutible que hoy las redes sociales hacen parte de la vida de un gran número de personas en el mundo y en Colombia. El Digital 2020 Global Overview Report publicado por We are Social y Hootsuite, arroja algunas cifras del panorama del país en 2018 y 2019. Según este reporte hay 35 millones de personas usuarias de internet en Colombia. Un dato impresionante es que ese mismo número de personas son activas de redes sociales. Por otro lado, las personas usuarias de Internet que se encuentran entre los 16 a 64 años utilizan redes sociales diariamente durante 3 horas y 35 minutos en promedio.
Sin entrar en detalle sobre cada red social es un hecho que estas se convierten en canales óptimos para la difusión de todo tipo de información falsa, supersticiones, engaños y teorías de conspiración. En mayo de este año la Unesco en el marco del Día Internacional de la Libertad de Prensa en el Informe sobre Tendencias Mundiales 2020 sobre medios de comunicación y libertad de prensa en tiempos de covid-19 advirtió que existía una peligrosa “desinfodemia” que alimentaba la pandemia.
Según este informe de 112 millones de publicaciones realizadas en 64 idiomas en diferentes redes sociales, todas relacionados con la COVID-19, se detectó que el 40% de ellas provenía de fuentes poco fiables y que aproximadamente el 42% de los más de 178 millones de tweets relacionados con la pandemia provenían de robots y que el 40% de estos trinos no eran confiables.
¿Una educación de carácter científico podría reducir el tráfico e impacto de noticias falsas en las redes sociales? ¿El tipo de contenidos que se desarrollan en la educación básica y media influyen en la susceptibilidad de las personas creer y difundir información falsa?
Los propósitos de las noticias e información falsa en general son engañar y manipular. Hay casos conocidos en los que diversos sectores políticos se valen de información falsa para posicionar con mentiras sus postulados en el imaginario colectivo. Este contenido basura se presenta en múltiples formas a través de diferentes canales digitales: noticias con titulares sensacionalistas, teorías conspirativas, rumores, cadenas, tuits, audios, montajes, imágenes y vídeos fuera de contexto, entre otras. Existen dos posibilidades para combatir este problema, en primer lugar, los cambios estructurales en las redes sociales que permitan detectar e intervenir el contenido falso y, por otro lado, que las personas cuestionen la credibilidad y verifiquen la información que consumen en redes sociales. En esta segunda posibilidad la educación científica juega un papel preponderante.
El carácter de la educación es un debate abierto en el ámbito de la pedagogía. Para algunas personas la clave está en el método de enseñanza y se relega el contenido al último lugar. No sostengo acá que el método y todo lo que traiga consigo este, sean irrelevantes, al contrario, un buen método de enseñanza asegura la apropiación del conocimiento. No obstante, el contenido no es un asunto de poca monta y es determinante en el proceso de enseñanza, es su esencia.
La enseñanza de las ciencias además de contener las conclusiones y explicaciones de los fenómenos contiene su método y una manera de concebir el mundo en donde la evidencia tiene un lugar privilegiado. El conocimiento científico no proviene de una corazonada o una revelación, emana de un trabajo metódico y una vez se apropia es aplicable a todos los ámbitos de la vida. Es un blindaje efectivo al engaño que puede adquirirse si se recibe una educación de carácter científico.
El conocimiento científico en todas las áreas avanza a pasos agigantados (principalmente en los países en donde la investigación es financiada plenamente). Todos los días los seres humanos a través de la investigación podemos dar explicaciones más elaboradas a los fenómenos naturales y sociales. Garantizar educación científica exige una revisión y actualización de los contenidos por parte del profesorado para garantizar que se enseñe lo más avanzado en cada campo y no un conocimiento petrificado a través de los años. Si enseñamos a las personas contenidos científicos y las dotamos de herramientas para estimular el pensamiento científico y crítico, con seguridad se reduce el riesgo de que sean engañadas, manipuladas y usadas para la difusión de información falsa.
Cada vez que hay un sismo en nuestro país empiezan a circular sin control por WhatsApp audios que aseguran la fecha y la hora del próximo sismo (no es posible predecir fechas, horas y magnitudes de los sismos), decenas de personas creen ciegamente en esta información y pasan la noche fuera de su casa con zozobra. En contraste con esto, aun cuando hay evidencias anatómicas, embriológicas, fósiles y genéticas que respaldan la teoría de la evolución de las especies, según la Encuesta Polimétrica Sobre Religión 2017 de Cifras y Conceptos el 48% (¡casi la mitad!) de las personas en Colombia no cree en ella. Sí, estos dos hechos dan cuenta del gran desafío que tenemos en frente nuestro y corrobora que no será fácil cambiar este panorama.
Finalmente, un elemento que recrudece este panorama es la decisión política del Gobierno Nacional de maltratar a la ciencia en Colombia. En medio de una pandemia estamos dependiendo de ciencia importada y para 2021 se le asignó el presupuesto más bajo de la década. Es necesario que defendamos y exijamos con determinación la financiación plena de la ciencia y la investigación en nuestro país. Asimismo, la educación no debe esperar la transformación de la sociedad para transformarse y que dotemos a la educación de contenidos científicos en todos los niveles, en una gran tarea del profesorado colombiano.
Referencias bibliográficas
Cifras y Conceptos. (2017). Encuesta Polimétrica Sobre Religión. Recuperado de http://cifrasyconceptos.com/wp-content/uploads/2017/12/Presentaci%C3%B3n-final-Polim%C3%A9trica-noviembre-Religi%C3%B3n.pdf
Unesco. (2020). Periodismo, libertad de prensa y COVID-19. Paris. Recuperado de https://en.unesco.org/sites/default/files/unesco_covid_brief_es.pdf
We are social. (2020). Digital in 2020. Recuperado de https://wearesocial.com/digital-2020

Interesante la lectura ya que entendí conceptos que anteriormente no me había tomado la tarea de analizado.