
ORGANIZACIÓN COLOMBIANA DE ESTUDIANTES (OCE), 14 de Noviembre de 2014
México sufre una de las tragedias más sentidas de su historia con el asesinato de los 43 de Ayotzinapa. El relato de la semana pasada del Procurador General mexicano causó repulsión no solo en el país latinoamericano sino también en todo el mundo.
Imposible entender lo sucedido en Guerrero sin conocer la crisis social mexicana. México fue entregado de rodillas a Estados Unidos y sus multinacionales desde hace 20 años con el TLCAN —TLC entre EU, Canadá y México—, que ha sido desastroso para México, un país de 119 millones de habitantes y con 53 millones de pobres, casi la mitad de la población. La informalidad laboral alcanza el 60%, el 40% de los trabajadores no tiene seguridad social y en los últimos 25 años el poder de compra cayó 77%[1], mientras que las importaciones desde EU han aumentado en un 85%. Guerrero, el lugar donde vivían los jóvenes estudiantes asesinados, es el segundo Estado más pobre de México.
El deterioro social ha transformado el país en un Estado sin soberanía y tomado por las mafias del narcotráfico, como lo ratifica el periodista Víctor Quintana: “No es extraño que un Estado sea rehén de las mafias delincuenciales cuando ha negociado ser rehén y socio de las multinacionales extrajeras”[2].
El México en crisis ha visto surgir numerosas movilizaciones revindicando la defensa del agua, el medio ambiente, las garantías laborales, la salud, la educación, todas ellas acalladas por los grandes medios de comunicación. La antidemocracia económica, política y social ha llegado a niveles tan altos que se ha transformado en represión sangrienta. Fue lo que sucedió en Guerrero, donde unos estudiantes que adelantaban una protesta contra el gobierno de Iguala fueron arrestados por orden del alcalde local y entregados a las bandas de narcos para ser luego vilmente asesinados, quemados y tirados a un río, en lo que constituye uno de las peores afrentas contra el movimiento estudiantil universal ocurridas en los ultimos años.
Esta terrible tragedia ha despertado la solidaridad del pueblo mexicano, suscitando la mayor ola de movilizaciones contra el gobierno en su historia reciente. Millones de personas salen a diario a la calle a hacer oír su voz. El movimiento estudiantil ha revivido, las universidades públicas y privadas, las normales y los colegios, se han sumado a las gigantescas manifiestaciones, sirviendo como catalizador de las reivindicaciones sociales engavetadas en los últimos años por las limitaciones del activismo político.
La Organización Colombia de Estudiantes (OCE) hace un llamado a los estudiantes y a la sociedad colombiana a condenar de manera enérgica la masacre de los 43 de Ayotzinapa y a solidarizarse con sus familias y con el pueblo hermano. Exigimos que se esclarezca a cabalidad lo sucedido en Guerrero y nos sumamos al clamor de los ciudadanos que han salido a las calles a pedir un cambio en el modelo de país, el mismo que se aplica en Colombia. En medio una de las historias más tristes y sombrías de la historia reciente, se abre la puerta para que el pueblo unido en su dolor pueda lograr los cambios que la sociedad requiere con urgencia. Como pregona el lema de los estudiantes mexicanos: “Iguala nos Iguala”.
[1] Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval). http://www.excelsior.com.mx/nacional/2014/05/18/959942
[2] Víctor M. Quintana S. “Iguala nos Iguala” Periódico La Jornada. http://www.jornada.unam.mx/2014/10/24/opinion/027a1pol
