Por una representación democrática e independiente ante el Consejo Nacional de Educación Superior, CESU.
En Colombia por cada 100 estudiantes graduados de bachillerato, 47 logran ingresar al sistema de educación superior, de ellos solamente 30 logra entrar a una universidad, 15 acceden a alguna privada y 15 a alguna pública, de los cuales únicamente la mitad logra graduarse. Los jóvenes, una vez graduados, deben afrontar un mundo laboral en el que más del 60% de los colombianos está en el subempleo o en el desempleo. Ante la profunda crisis que vive la universidad colombiana los representantes estudiantiles tienen la obligación de estar al nivel del compromiso que la realidad impone.
En la actualidad el país atraviesa uno de sus debates educativos más trascendentales, en el que hay dos modelos contrapuestos: uno liderado por Santos, tendiente a mantener intacta la reglamentación de la educación superior actual, lo que implica el mismo esquema de transferencias, falta de infraestructura y aumento desmedido de cobertura sin consideraciones de calidad, pésimas condiciones de contratación, acceso y permanencia; y otro, cuyo eje es la educación como derecho fundamental, la autonomía universitaria, la financiación plena de la educación pública y, por lo tanto, al servicio del desarrollo nacional, el cual es acogido por la Mesa Amplia Nacional Estudiantil, MANE y demás sectores nacionales y democráticos.
Para las universidades públicas, mientras en el año 1993 el 84% de las transferencias eran estatales, en el 2014 esta suma se redujo al 50%. Los Consejos Superiores y Académicos de las Universidades Públicas son controlados por el Gobierno Nacional. Esta es una razón de peso por la cual las universidades asumieron con el paso del tiempo la otra mitad de los gastos ordinarios de funcionamiento lo cual se tradujo en matrículas más altas que pagan las familias y los estudiantes, la venta de bienes y servicios, crédito universitario, pésimas condiciones laborales para profesores y trabajadores. Durante este periodo el aporte del estado a las universidades pasó de $5.700.000 pesos por estudiante a solo $3.600.000 pesos. Se redujeron los profesores de tiempo completo del 46% en el año 1992 al 25% en el 2010, y como consecuencia de esto, se ha hecho énfasis en formas de contratación precarias, con profesores ocasionales y por hora cátedra, conocido coloquialmente como “profesor buseta”, porque va de lado a lado enseñando en varias universidades para obtener un salario digno, lo que implica una reducción en la dedicación docente para la investigación y atención al desarrollo pedagógico, y en últimas en una merma de la calidad de la Universidad.
El Sistema Universitario Estatal detalló recientemente a cuánto ascienden los recursos faltantes para educación superior al año 2012, por un lado, y las necesidades de inversión actuales, por otro: en total $11.15 billones, cuyo valor actualizado sólo con el IPC asciende a $12,5 billones. Entretanto aumenta el endeudamiento al estudiante: mientras en 2004 se invertía 1 billón de pesos al ICETEX, en 2011 fueron 2.3 billones ¡130% más en 7 años! No en vano los continuos informes y recomendaciones del Banco Mundial sobre la educación superior en Colombia concluyen en la necesidad de establecer líneas de crédito, curiosamente con ellos mismos, para incentivar la demanda, es decir, los créditos educativos estilo ICETEX, mientras al mismo tiempo se sugiere reducir el gasto público destinado a fortalecer la oferta, es decir, los recursos que van directamente a la base presupuestal de las universidades públicas.
No es sostenible continuar endeudando estudiantes y familias al ritmo que se está haciendo. Para un estudiante que pide un préstamo de 20 millones de pesos, equivalente al 50% del costo de su carrera, tras la capitalización de los intereses en el “periodo de gracia” durante los años de estudio, terminará pagando $32.200.000, que diferido en 120 cuotas mensuales durante 10 años, equivale a pagar ¡85.9 millones de pesos! Cuotas de 716.000 pesos mensuales que representan alrededor del 50% del ingreso promedio de un profesional recién graduado que es de $1.400.000. Y eso si consigue trabajo, ya que solo un tercio de los graduados consigue empleo formal. Hecho que se agrava con que cartera la morosa del ICETEX, las deudas impagables, alcanza ya el 34%, endeudados que tienen que enfrentarse a cobros de toda índole.
Lo más desafortunado de esta crisis es que la política educativa en Colombia no es autónoma. Los principales lineamientos que la tienen postrada han sido fijados por organismos multilaterales, tales como el Banco Mundial o la Organización para la Cooperación y el Desarrollo, OCDE, cuyas determinaciones condicionan la actividad de cada gobierno de turno, en este caso, el de Juan Manuel Santos.
Por consiguiente el estudiantado debe abanderar una reforma democrática que conciba la educación superior como derecho fundamental construida con el conjunto de la comunidad educativa, sectores sociales y democráticos, y bajo concepciones que redunden en el progreso y desarrollo nacional, algo muy distinto a lo plasmado en el Acuerdo por lo Superior 2034. Así mismo buscamos poner a disposición de los y las estudiantes colombianos la representación estudiantil ante el Consejo Nacional de Educación Superior, CESU.
Programa para la Representación Estudiantil ante el Consejo Nacional de Educación Superior – CESU
Aspectos sobre el sistema de Educación Superior. Financiamiento, Autonomía, Calidad educativa, Excelencia Académica, Bienestar Universitario.
- Compromiso inquebrantable con la defensa de la educación superior como derecho fundamental, por esa razón rechazamos la propuesta de Política Pública “Acuerdo por lo Superior 2034”, por considerar que atenta contra los aspectos fundamentales de la educación universitario, técnica y tecnológica del país.
- El Estado es el responsable de financiar adecuadamente las Instituciones públicas del país. Abogaremos por que el Estado se responsabilice y presente un plan para cubrir el grave déficit presupuestal de carácter estructural que padecen las universidades públicas por causa del esquema de financiación, impuesto por medio de la Ley 30 de 1992, el cual cifran los rectores de las universidades públicas en $12.5 billones. El esquema de financiación de las universidades públicas deberá tener en cuenta la naturaleza de costos crecientes que tiene la educación.
- En cuanto a las Instituciones de Educación Superior de carácter privado, el Estado debe velar por su correcto desempeño tanto en materia de calidad educativa, como en la verificación de que sus costos no exceden los legalmente establecidos. La definición de los montos de las matriculas en las universidades privadas deberá discutirse democráticamente con participación de los estudiantes. Con el ánimo de garantizar que la oferta privada cumpla las expectativas de la sociedad, trabajaremos para que el Estado sea riguroso en la vigilancia del cumplimiento de los requisitos exigidos para la oferta de nuevas instituciones o programas académicos.
- La Autonomía Universitaria es a las Universidades lo que la dignidad al hombre. La comunidad universitaria es la que debe decidir sobre el futuro de la institución y su devenir académico, esto aporta a la discusión de cuál es la educación que queremos los colombianos para nuestro país. Por tanto constituir una verdadera autonomía universitaria contribuye a alcanzar una auténtica soberanía nacional. Velar por el respeto a la garantía constitucional de la Autonomía Universitaria y dotarla de democracia constituye un imperativo del estamento estudiantil en procura de hacer uso de esta prerrogativa de la forma más provechosa para los intereses de la academia y el país. El Estado debe intervenir en lo que le corresponde: la financiación adecuada, la supervisión de la calidad educativa y, a su vez, tener un papel menos protagónico en la definición de los contenidos curriculares y agendas investigativas de las comunidades académicas.
Entendemos la calidad educativa como las condiciones materiales necesarias para la oferta de instituciones y programas académicos que permitan cumplir con sus fines misionales. Por ejemplo, que una facultad de medicina tenga hospital universitario para hacer las prácticas, que exista un mínimo de profesores de planta así como un mínimo de condiciones de infraestructura, equipamiento y laboratorios. Calidad no es introducir medidas que condiciones o limiten los contenidos que se imparten en la universidad como las pruebas Saber, ciclos propedéuticos, entre otras.
- El Bienestar Universitario debe ser entendido como parte de las funciones misionales de la universidad. La garantía de una formación integral a través de una oferta real de actividades deportivas, artísticas y culturales debe complementarse con la consecución de las mejores condiciones para llevar a cabo de manera satisfactoria el proceso pedagógico. La alimentación, el servicio de salud y el apoyo a iniciativas de la comunidad educativa son indispensables para el buen desarrollo de la vida universitaria y para el cumplimiento cabal de sus funciones misionales.
- Desde el CESU respaldaremos las propuestas provenientes del estudiantado en pro de una transformación en el sistema actual de educación superior. Actualmente un importante sector de la comunidad educativa, en el que se encuentran organizaciones profesorales, de trabajadores, de padres y madres de familia y la Mesa Amplia Nacional Estudiantil, defienden una reforma democrática a la educación superior. Por tanto, respaldaremos la discusión de esta y otras iniciativas que se enmarquen en el respeto a la concepción de la educación como un derecho fundamental.
Organización Estudiantil.
El anhelo y horizonte del estamento estudiantil colombiano debe ser el de la consolidación de una organización gremial unitaria del estudiantado. Para tal propósito debe avanzarse en escenarios que propicien la unidad organizativa de las diferentes expresiones que hoy se encuentran en el movimiento estudiantil. Un relevante aporte en este sentido ha sido el realizado por la Mesa Amplia Nacional Estudiantil, MANE. Desde el CESU impulsaremos reuniones periódicas e institucionalizadas de representantes estudiantiles, tanto para rendir cuentas de la representación como para recibir aportes y discutir ampliamente los asuntos del estudiantado y llevarlos a las discusiones de ese órgano. Allí deberán llevarse de manera participativa y democrática, las consideraciones de todos los representantes estudiantiles del país, y del estamento estudiantil a nivel general.
La cohesión y el trabajo en equipo de los representantes estudiantiles a Consejos Directivos, Superiores, Académicos, de facultades, demás formas de representaciones estudiantiles existentes, y del estudiantado en general es fundamental para impulsar una agenda común que permita coordinar al conjunto del estamento en defensa de la educación como derecho fundamental. La participación bien sea de grupos de investigación, deportivos, culturales, o académicos y de toda forma de organización estudiantil resulta igualmente prioritaria.
Desde la Representación Estudiantil ante el Consejo Nacional de Educación Superior, CESU, se respaldará la solución política y dialogada al conflicto armado interno que tiene el país.
Movilización Estudiantil.
El movimiento estudiantil históricamente ha demostrado que sus reivindicaciones y aspiraciones se alcanzan en medio de la movilización social. La fuerza de los argumentos de los estudiantes es una constante en la sociedad, pero también debe serlo el argumento de la fuerza, expresado en la masiva movilización estudiantil con creatividad, entusiasmo y deseos de transformación. Para ello, desde la representación al CESU exigiremos el respeto a las libertades democráticas, a la organización y a la movilización de todos los estamentos universitarios.
Cordialmente,
Amaury Núñez González.
Representante Estudiantil ante el Consejo Superior Universitario
Universidad Nacional de Colombia.
Vocero Nacional de la Mesa Amplia Nacional Estudiantil, MANE, y de la Organización Colombiana de Estudiantes, OCE.
Estudiante de Ingeniería Agronómica.
Aspirante a Representante Estudiantil ante el Consejo Nacional de Educación Superior, CESU.
