La lucha iniciada hace más de un mes en la Universidad de Caldas ha tenido como ejes la lucha por un pliego de peticiones unitario y la movilización interestamentaria (de estudiantes, docentes y empleados) como base para la consecución de este objetivo. La delicada situación académica, la precaria contratación docente, la restricción al acceso de jóvenes a la institución, la exigua participación democrática de los estamentos y la desatención a la situación laboral, han sido razones suficientes para que estudiantes, docentes y empleados nos hayamos movilizado durante las últimas semanas.
En medio de un ambiente nacional e interno de lucha y ante la intransigencia de las mayorías del Consejo Superior Universitario (CSU) por modificar los requisitos y el mecanismo para elección de rector, el movimiento asumió el desafío de cesar actividades académicas totalmente y apropiarse de las sedes de la universidad. Las medidas y los mecanismos han respondido a objetivos claros: ejercer presión para que el Consejo Académico (CA) ratifique los acuerdos sobre política curricular, continúe haciendo un análisis integral de la misma y otorgue plenas garantías para la movilización, y para que el CSU se reúna, discuta y tome definiciones frente al resto de puntos del pliego, ya que es esta corporación la que tiene la facultad de hacerlo. Todo bajo el criterio de ser duros con quienes desoyen nuestras peticiones y flexibles entre los participantes del movimiento.
Las erráticas medidas de la saliente administración, las vacilaciones del CSU y las punitivas definiciones del CA han agudizado el conflicto universitario, ya que al suspenderse los contratos de los docentes ocasionales, intentar que los empleados tomen acciones jurídicas contra los estudiantes y no tomarse decisiones sobre el pliego con la celeridad que amerita la situación, han actuado como bomberos que intentan apagar un incendio con gasolina.
Desarrollo del pliego
La lucha por una universidad democrática, autónoma y con excelencia no comenzó ni terminará con el pliego de peticiones. Las problemáticas contenidas en él han tenido desarrollos anteriores al actual movimiento y se han logrado avances a través de la movilización masiva, que si bien no resuelven en su totalidad los puntos, han echado para atrás medidas lesivas para la institución. La renovada política curricular, que generó que en el primer periodo académico de 2013 se dictaran 318 cursos con más de 46 estudiantes y 163 con más de 56 estudiantes, fue derrotada en su aspecto esencial gracias a las ingentes quejas de los departamentos y a la movilización de estudiantes y docentes de inicios de semestre. La reducción del número máximo de estudiantes por curso de 74 a 45 estudiantes implicará avances en la relación docente-estudiante, mayor contratación docente y asegurará que los estudiantes no se desvíen de su recorrido curricular por falta de cupos en las asignaturas. El deber es estar alerta para que estas modificaciones sean implementadas a cabalidad y se siga revisando de manera integral esta política.
El debate sobre los programas autosostenibles se ha abierto debido a que entre 2007 y 2012 se crearon 37 nuevos programas en la Universidad de Caldas: 8 programas técnicos, 5 tecnologías, 3 pregrados, 2 especializaciones, 15 maestrías y 4 doctorados (ver en http://goo.gl/LsuhMU). Los altos costos, la preocupación por la calidad y la carencia de programas de bienestar en las regiones, propiciaron que el CSU acogiera mi propuesta de declarar una moratoria a la apertura de nuevos programas hasta que no se realice una revisión integral de los existentes. El paro de 12 días de los estudiantes de Trabajo Social en el CERES de La Dorada frente a los altos costos (matricula de millón y medio de pesos) puso de manifiesto la inconformidad y propició que allí se fijara una mesa entre la alcaldía y la universidad para buscar recursos tendientes a subsidiar la matrícula de los estudiantes y llevar programas de bienestar. En medio de la actual movilización, el CA avaló la revisión académica de los programas y el CSU creará una mesa con el Gobernador de Caldas, alcaldes de los municipios y el MEN para la consecución de recursos adicionales.
Frente al nuevo sistema de matrículas, debido a su evidente incremento, por solicitud del representante profesoral y estudiantil este año el CSU reabrió una comisión presidida por el representante de los egresados, con participación de 5 estudiantes, 2 profesores y miembros de la administración, en la que se ha realizado un análisis pormenorizado del acuerdo vigente. La comisión convocó junto al Concejo Municipal un foro en mayo (ver en http://goo.gl/mmXiqe), incluyó a un padre de familia dentro de las discusiones luego de la solicitud de un grupo de ellos (ver en http://goo.gl/tFH90) y ha empezado a elaborar propuestas para modificar el actual sistema. El movimiento ha propiciado que se le solicite a esta comisión que elabore la propuesta final de modificación al acuerdo 022 de 2012 de manera perentoria. Los tiempos para resolver este punto deben ser absolutamente reducidos y el nuevo sistema debe incorporar lo requerido en el pliego de peticiones, para que a partir del próximo semestre tengamos un sistema de matrículas justo y democrático, acorde al carácter público de la Universidad de Caldas.
En torno a la elección democrática de directivas, la discusión apenas se inició en agosto de este año, luego de insistir durante todo el año en la revisión de la propuesta de la comisión del CSU sobre el Estatuto General en la que realizamos un trabajo de 2 años. Después de la negativa inicial de varios consejeros de discutir de manera particular los artículos 20 y 27 (sobre mecanismo y requisito para elegir rector) modificados en 2009 a la medida del saliente rector, finalmente se abrió el debate pero una serie de definiciones erráticas del CSU (ver en http://goo.gl/8T5od3) provocaron la indignación de estudiantes, docentes y empleados ante la desatención al clamor de la comunidad universitaria. La conformación del CSU y el CA y los mecanismos de elección de decanos y otras directivas, deberán ser modificados antes de finalizar el año con el fin de continuar recuperando escenarios democráticos de elección y garantizar equilibrio y el respeto a la autonomía de las facultades y los departamentos.
Frente al punto de docentes ocasionales no ha habido avances reales aún y el punto referido a la normalización de planta y nivelación salarial de empleados ya fue agendado para noviembre, tal y como ellos lo solicitaban. Así las cosas, en estas últimas semanas ha habido avances logrados a través de la movilización masiva de estudiantes, docentes y empleados, aunque es evidente que varios puntos del pliego aún están por resolverse, por lo que las definiciones tácticas para acometer este fin son de vital importancia.
Táctica del movimiento
El pliego de 7 puntos, elaborado democráticamente entre los estamentos como respuesta a las necesidades más sentidas de la institución, fue construido, no para dar una lucha exorbitante que deje constancias históricas, interlocuciones vacías o negociaciones etéreas, sino para defenderse y alcanzarse a través de la movilización masiva de los estamentos. De allí que el debate de la táctica sea central y que exista la necesidad de evaluar constantemente las relaciones de fuerza para determinar a cada paso si estas son favorables o no y así tomar las medidas adecuadas.
Siendo conscientes de que no existen mecanismos efectivos por sí mismos, que la fuerza primigenia de los movimientos sociales es la gente y que con el cambio de condiciones, las acciones deben cambiar, durante las últimas semanas ha habido un álgido debate sobre la táctica que el movimiento debe asumir. Considerando que la apertura de la discusión y los avances en el pliego solo se han conseguido con ríos de gente en las calles, la propuesta de una hoja de ruta para la discusión del pliego realizada por el CSU merece mirarse con detenimiento. Si bien, la falta de definiciones concretas, los destemplados comunicados y el estilo belicoso de algunos de sus miembros, han generado una creciente y razonable desconfianza en esta corporación, ante la disminución en el número de asistentes a las actividades y por ende la disminución en la presión, hemos propuesto reorientar la táctica en función de incrementar la movilización para alcanzar el pliego de peticiones. La intransigencia del CSU no debe ser respondida con intransigencia, por el contrario, la reflexión y el análisis objetivo deben ser el punto de partida para la toma de decisiones en un movimiento tan valioso como este.
Hasta este punto hemos intentado utilizar las herramientas más efectivas con el fin de alcanzar la tarea principal. Cartas, comunicados, mítines, cacerolazos, pupitrazos, movilizaciones, asambleas escalonadas, el paro general, bloqueos y las tomas han sido medios utilizados para lograr que el CSU se reúna y tome definiciones sobre el pliego en un lapso breve. Siendo responsables con las herramientas que utilizamos y evitando actuar como aprendices de brujo que perdieron el control de las fuerzas que conjuraron, hemos hecho un llamado para que los medios no se conviertan en fines en sí mismos y para que realicemos cambios orientados a fortalecer la lucha y la presión. El paro total y los bloqueos han sido medios para llegar a un fin y deben ser usados cuando nos fortalecen y descartados cuando nos debilitan: las herramientas son para facilitar el trabajo no para hacerlo más difícil. De allí, que la propuesta durante los últimos días haya sido la asamblea escalonada, como forma de oxigenar el movimiento y convocar gente para seguir ejerciendo presión.
Desafortunadamente, en estas últimas semanas en las que el tema principal ha sido señalar a la representación estudiantil, las organizaciones y a otros estudiantes, no se ha conseguido un solo punto del pliego, ni un avance, ni un logro frente a los aspectos por los cuales nos hemos movilizado, cosa muy distinta cuando el tema principal era generar movilizaciones enormes para demostrar contundencia frente al CSU y la administración de la institución. Señalar a los representantes y a las organizaciones como los responsables de la crisis, abuchear a aquellos que lejos de ser enemigos somos soldados del movimiento estudiantil y coartar las opiniones por la vía del chiflido, el matoneo y el chisme malintencionado, resulta lamentable en un movimiento cimentado en la unidad y el tramite tranquilo de las contradicciones.
Los virajes tácticos -comunes en los movimientos sociales- no deben ser óbice para perder la flexibilidad interna, realizar señalamientos oportunistas a los representantes o incitar maniobras que solo debilitan al movimiento y fortalecen a la administración y al CSU. Tuve la fortuna de acompañar a los pequeños mineros de Marmato -con quienes me une una relación de varios años- en el paro nacional minero que se llevó a cabo este año. Luego de estar 19 días al sol y a la sombra en la carretera que une a Manizales con Medellín y de por lo menos 3 días de fuertes enfrentamientos con la fuerza pública, ante la necesidad imperiosa de fortalecer el movimiento con gente y recursos, determinaron suspender la movilización y retornar 15 días después para continuar con la lucha por su pliego nacional. Me pregunto: ¿esos mineros fueron traidores?, ¿se bajaron de la pelea cobardemente?, ¿entregaron el movimiento?, ¿les faltó carácter para defender su sustento y el de sus familias?, ¿fueron blandos a la hora de defender sus derechos?, ¿fueron unos estúpidos por dejar atrás 19 días de resistencia? Cuestiones que cabría preguntar también sobre el reciente paro agrario nacional que tantas lecciones ha dejado: ¿los campesinos atentaron contra sus intereses al levantar los bloqueos luego de 12 días de movilización?, ¿los acuerdos parciales y el avance en los diálogos que sirvieron para el levantamiento del bloqueo implicaron una traición a la causa y a su pliego? Una mirada menos endogámica del movimiento, nos permitirá realizar una reflexión más amplia y sopesada.
Sabiendo que cualquier esfuerzo local será incompleto sin luchar por la transformación del sistema de educación superior colombiano y la ley 30 de 1992, causante del marchitamiento de la universidad pública en los últimos 20 años, hago un llamado a retomar el espíritu inicial del movimiento que ha buscado derrotar las políticas del gobierno nacional, la administración y el CSU. Solo unidos y apoyados en la movilización masiva e inteligente, lograremos alcanzar el pliego que juntos construimos y hemos defendido. Movilización y contundencia contra ellos, debate y unidad entre nosotros.