UNA EDUCACIÓN DE ALTA CALIDAD ES POSIBLE, Y EN NUESTRAS MANOS ESTÁ ALCANZARLA
La lucha por una educación científica y de alta calidad se encuentra justificada de antemano. Es por eso que el proceso de debate generado en los últimos días al interior de la UNILIBRE, es de admirar; en tanto supone que los UNILIBRISTAS hemos empezado a reflexionar sobre la necesidad de garantizar una formación de alta calidad y científica, que nos permita ser motores de transformación social.
Por ello, sorprende poderosamente la atención la respuesta del Decano de la Facultad de Ciencias de la Salud Romualdo Fonseca, al plantear como solución al justo problema que los estudiantes hemos planteado en torno a las dificultades para el desarrollo de las prácticas profesionales y de clínica de los programas de salud de esta entidad. Decir llana y sencillamente que el problema se resuelve bajo el marco de la colaboración con Hospitales estatales, resulta burlesco por no decir pueril –aunque lo sea-. Tal respuesta constituye una burla a la inteligencia de los estudiantes, que no por ser jóvenes desconocemos la realidad circundante.
Es conocido por todos que el modelo económico y político imperante en nuestro país, y con particular arraigo en las administraciones distritales y departamentales han conducido, desde hace ya varios años, al lento y efectivo deterioro de la infraestructura médica pública de la ciudad, a través del cierre y privatización de la Red Pública Hospitalaria, que en el mejor de los casos ha sido entregada en concesión, como de hecho ocurrió con el extinto Hospital Universitario de Barranquilla ocurrido en el 2006, sumada a la crisis que viven los pocos hospitales públicos que subsisten en la ciudad. Es por ello, que lejos de ser efímera e innecesaria, la exigencia de un Hospital Universitario para la Universidad Libre seccional Barranquilla resulta prioritaria.
Sin embargo el logro de una educación de calidad supone otros elementos que bien han sido consignados en el pliego de exigencias que se ha propuesto, y esta si bien es una lucha que ha germinado a partir de unas necesidades concretas de la facultad de ciencias de la Salud, la invitación que se hace a la comunidad UNILIBRISTA es a aprovechar este escenario para entrar a analizar críticamente el tipo de formación que recibimos, desentrañar y en la medida de lo posible, apoderarnos de la posibilidad de incidir directamente en el tipo de formación que hemos de recibir, de preguntarnos para qué se nos está formando a los médicos, pará que se nos está formando a los abogados y a los ingenieros, el debate y el fuerte movimiento que ha surgido en estos días en nuestra alma mater no debe limitarse a la obtención de determinados las justas peticiones elevadas, sino que debe servir para la reflexión en torno al tipo de profesionales que se quiere y hacia donde vamos, pues la calidad de la educación va más allá de la mera obtención de títulos, la formación verdaderamente científica supone una clara relación con la realidad cuyo eje principal debe ser la reflexión.
Por eso y bajo el entendido que una educación de alta calidad, científica y que permita el desarrollo real de las fuerzas productivas de la Nación es posible, invitamos a la comunidad estudiantil de la UNILIBRE a no desfallecer en la lucha emprendida, e invitar a los demás estamentos universitarios a sumarse y nutrir la discusión.

