El gobierno exacerba el conflicto cafetero en vez de resolverlo

Michael Tache, Polo Joven.
Bogota, 5 de Marzo de 2013

La actual crisis cafetera, expresada en un paro que ajusta siete días, se remonta al periodo de 2007-2011, en el cual la producción disminuyó 40% y las exportaciones cayeron en 35%. Lo único que anduvo bien fue el precio internacional, que aumentó de $1,30 dólares la libra a $2,8 dólares en el 2011. En el primer semestre del año 2012 se configuró una tormenta perfecta que arrasó con el  precio internacional y llevó a la ruina a uno de los sectores más importantes del país.

Ante la crítica situación, los cultivadores decidieron fundar el Movimiento por la Defensa y la Dignidad Cafetera y en junio del año pasado elevaron ante el gobierno un pliego de peticiones para exigir un precio interno superior al costo de producción, la modernización de la caficultura, un freno al libre comercio y el rechazo a los TLC, un programa para controlar las plagas, la revisión de las cuentas de la Federación y la reducción de precios de los insecticidas.

Durante todo el 2012 convocaron diversas actividades esperando una respuesta por parte del gobierno. Veinte mil cafeteros se concentraron en Manizales exigiendo combatir la revaluación. Después, el II Encuentro Nacional demandó una solución inmediata porque la producción estaba dejando pérdidas de $10 mil y 15 mil pesos por arroba y semanas más tarde se congregaron en Bogotá, ante la Federación Nacional de Cafeteros, sin encontrar tampoco respuesta alguna. Denunciaron además que el precio de la carga que se encontraba en un millón de pesos pasó a menos de 700 mil en los últimos 5 meses del año pasado y que se está produciendo al pierde.

La respuesta de Santos a la movilización de más de 80 mil cafeteros, cacaoteros y, ahora, camioneros ha sido el garrote y la mentira. Los abusos cometidos por parte del gobierno dan muestra del taponamiento democrático que vive el país a causa de un modelo económico insostenible. El gobierno debe recurrir a la mentira para desconocer las exigencias de los cafeteros y cañando al pueblo colombiano con falsas soluciones.

La lección aprendida del paro ha sido el espíritu civilista de los cafeteros, quienes han logrado la solidaridad nacional de alcaldes, diputados y concejales, la Iglesia Católica, los estudiantes y los obreros. Colombia entera le exige al gobierno santista responderles a los cafeteros no con migajas ni con mentiras sino con la solución de sus problemas, que no es otra que acatar el pliego de peticiones del Movimiento por la Dignidad Cafetera y dar garantías al café como uno de nuestros productos de punta en el mercado mundial.

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