Generación E y la política contra el derecho a la educación

Daniela Álvarez Gallo, geocientífica de la universidad de los Andes y estudiante de Maestría en Gobernanza del Riesgo y los Recursos, en la Universidad de Heidelberg. Ex presidenta del Consejo Estudiantil Uniandino.

 

 

Generación E es el único programa del Gobierno de Iván Duque de escala nacional que dice promover el acceso al sistema de educación superior. La creación de este programa es, además, complementaria a la decisión política de no financiar adecuadamente a las universidades públicas, que no han recibido aumentos presupuestales reales mientras que su cobertura ha aumentado en un 284% desde 1993. [1]

Este programa consta de tres subprogramas: Excelencia, Equidad y Equipo. Excelencia es el programa basado en el “mérito”, similar a Ser Pilo Paga, aunque lo más lógico es que el mérito se premie y los créditos no son un premio, Excelencia ofrece créditos condonables por valor del 75% de la matrícula de los estudiantes. Crédito condonable significa que está condicionado a que el estudiante cumpla ciertos requisitos para acceder a la condonación; de no cumplirlos, ese crédito se vuelve una deuda por el mismo monto prestado. El 25% del valor restante lo asume la universidad privada a la que acceda la persona beneficiaria. Ahora bien, casi en todas las universidades privadas los rubros por matrícula son más del 90% de sus ingresos, lo que podría significar que este programa de gobierno es financiado también por los estudiantes que pagan de contado o con créditos su ingreso a la educación superior privada.

Equidad dice ser un avance en la gratuidad y cubre el cobro de la matrícula para quienes pasen a las instituciones públicas. Sin embargo, lo hace con el ICETEX como administrador del fondo en lugar de desembolsar el dinero directamente a las universidades, transacción que genera rentas para el ICETEX injustificadas e innecesarias, pues hoy ya existen transferencias directas del Ministerio de Educación a las universidades. Funciona como un subsidio a la demanda (significa que busca financiar a los individuos y no a las instituciones) que no cubre el costo real de las matrículas sino solo el porcentaje que se cobra a las admitidos, desfinanciando así a las instituciones públicas. Finalmente, el ICETEX solo administra fondos que incluyen algún tipo de responsabilidad contractual con los beneficiarios, independiente de quien pague, no es un avance en gratuidad porque funciona como un crédito.

Equipo se creó y se incluyó de manera posterior e irregular dentro de generación E, aunque su contenido no fue negociado en el marco de este programa, busca hacer pasar  como política de gobierno los logros de un acuerdo al que se llega gracias a la histórica victoria del movimiento estudiantil en el 2018, que, por medio de movilizaciones masivas y pacíficas, consiguió:aumento a la base presupuestal de las universidades por 1.34 billones, dinero para inversión por 1 billón de pesos, pago de pasivos presupuestales de las IES públicas por 0.5 billones de pesos y 1.5 billones, provenientes de regalías para atender necesidades de Instituciones de región. 

Bajo el nuevo contexto de la pandemia en el que la crisis sanitaria deja en evidencia las desigualdades estructuralmente arraigadas en nuestro país y a nivel global (particularmente en los países subdesarrollados), el Gobierno colombiano ha decidido imponer un régimen de austeridad donde el acceso a la educación superior no es una prioridad. A esta fecha es posible afirmar que no lanzará “Generación E” para el segundo semestre de 2020, incumpliendo su propia política de acceso a educación superior; incluso en caso de hacerlo, el alcance será mucho menor debido a que muchas universidades ya han cerrado sus procesos de inscripción. El Gobierno, seguramente, no cumplirá ni con su propia meta para este programa, que era de escasos 336.000 beneficiarios [2]  para los cuatro años, en un país donde se gradúan al año 500.000 estudiantes [3] de grado once.

La Organización Colombiana de Estudiantes defiende la educación como derecho y plantea que la única forma de lograrlo es que sea pública, gratuita y de calidad. Para esto, debe ser plenamente financiada y no debe depender de la voluntad política del gobierno de turno; esto sucede cuando se financian a las instituciones públicas, osea, cuando se subsidia a la oferta, pues cada peso que entra a la base presupuestal de las IES públicas deberá seguirse girando de manera permanente, se vuelve una política de Estado. En cambio, políticas como “Ser Pilo Paga” y “Generación E” que subsidian la demanda con créditos condonables a un grupo selecto de estudiantes dependen de la voluntad política del gobierno de turno. Si entramos en una crisis económica el acceso a la educación, que es el primer paso para el acceso a muchos otros derechos, se convierte en un tema secundario, como ocurre hoy en el Gobierno Duque. Lo que debemos buscar a largo plazo es que la financiación a las universidades públicas se vuelva una política de Estado, con una fórmula que garantice que las universidades no terminen desfinanciadas en el tiempo. 

La posible decisión de no abrir la convocatoria de Generación E para 2020-2, o abrirla tardiamente para disminuir posibles beneficiarios, es un argumento más de la larga lista de razones por las cuales debemos defender la educación pública, fortalecer las IES públicas de las regiones y conseguir condiciones dignas laborales para toda su planta profesoral y administrativa. Igualmente, suma razones para seguir luchando por una financiación que permita la ampliación de la cobertura con garantías de calidad y no precarizado las condiciones de estudio y laborales como se ha hecho por más de 30 años.

 

1. https://www.aa.com.tr/es/mundo/se-nos-caen-los-techos-encima-reclaman-universitarios-colombianos/1280355
2. http://edusitios.colombiaaprende.edu.co/generacione/
3. http://bi.mineducacion.gov.co:8380/eportal/web/planeacion-basica/grado0

 

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