Criticas al TLC con EE.UU., consignas de lucha y de organización

Juan Sebastián Padilla Suarez
Organización Colombiana de Estudiantes, OCE-QUINDIO

El actual debate contra la suscripción del TLC con EE.UU. lo hacen parecer un discurso trasnochado, por un lado quienes son convencidos del recetario Neoliberal, y por el otro los peces muertos que nadan con la corriente.

Cabe preguntarnos, ¿es caso perdido hacerle oposición a las condiciones tan inicuas en las cuales se firmó ese TLC?, ¿es caso perdido defender el trabajo, la producción y la soberanía nacional?; la respuesta ni siquiera proviene de los pronósticos de los expertos en el tema, sino que proviene de un acertado seguimiento  a la evolución de los hechos que ocurren en los importantes sectores productivos opacados por el sofisma del libre comercio, lo cual marchita toda posibilidad de progreso y de un verdadero desarrollo.

Desde el viejo gobierno de difuntos y flores de Álvaro Uribe Vélez, se viene implementando y consolidando la tan fabulosa para pocos, pero tan horrorosa para muchos “Confianza Inversionista”, que no es mas que políticas económicas, llevadas de la mano de políticas administrativas para generarle menos riesgos y mas ganancias al capital extranjero, supeditando así, la suerte nacional a los intereses foráneos. Pues bien, el TLC con los Norteamericanos es la más pura cristalización de dicha “Confianza Inversionista”.

Como lo afirmo Aurelio Suarez en alguna ocasión, el TLC es “Neoliberalismo con papeles”, puesto que este tratado corresponde exactamente a la lógica existente de ganadores a costa de muchos perdedores (donde decir que lugar ocupamos es una profunda redundancia).

En la práctica, la aplicación del libre comercio como estrategia para la “Prosperidad de Colombia”, no es más que todo lo contrario de lo que la mayoría conocemos como desarrollo económico. Muestra de ello es la situación tan apremiante que vivimos desde el lema presidencial de Cesar Gaviria Trujillo “Bienvenidos al futuro”; el panorama se evidencia con la perdida de la soberanía alimentaria, el atraso productivo en el campo, la quiebra de la incipiente industria nacional por culpa de las aceleradas importaciones, privatización de los derechos fundamentales convertidos en lujos, ausencia del estado en su responsabilidad social, robustecimiento del sector financiero y enflaquecimiento del pueblo colombiano, especialización de nuestra economía nacional en la producción de bienes agrícolas y mineros (este fenómeno es causado por el aperturismo irracional, que solo conlleva al bajo desarrollo de las fuerzas productivas y a tener una mayor dependencia externa). En conclusión, se ha venido profundizando un modelo de estado, que como vamos, en algunos años, este solo va a existir para dos funciones, la primera, recaudar impuestos, y la segunda, ejercer la represión por medio de la fuerza pública.

Con el TLC Colombia-EE.UU. (y por supuesto con las demás potencias próximas a firmarse acuerdos comerciales) se profundiza la relación asimétrica entre nosotros, que somos un país oferente de bienes absolutamente prescindibles y con una inmensa cantidad de sustitutos, frente a los gringos que son un país oferente de bienes absolutamente fundamentales para cimentar las patas de la mesa sobre la cual se debe soportar la producción y el empleo.

Todas estas medidas retardatarias adoptadas por el gobierno antinacional de Juan Manuel Santos e impuestas por el hemisferio norte, tienen en común la incapacidad o falta de voluntad para construir verdaderos proyectos nacionales y una armoniosa integración Latinoamericana en función del desarrollo de nuestros países.

La tarea pues estriba, en agitar todas las reivindicaciones de los sectores afectados por el TLC, para despertar del letargo político a los colombianos que se encuentran sumidos en el, la tarea consiste entonces en unificar a los sectores patrióticos y democráticos para echar atrás esta punta de lanza del imperialismo Norteamericano. 

Hacemos un llamado a  todos los colombianos, en especial a los jóvenes, a que participemos de esta batalla política, a que hagamos de las críticas al TLC consignas de lucha y de organización, para finalmente concentrar la fuerza de estos grandes acontecimientos  y forjar el cambio que nuestro país necesita.
POR LA DEFENSA DEL TRABAJO, LA PRODUCCION Y LA SOBERANIA NACIONAL
¡RESISTENCIA CIVIL!

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